Contra Keynes y Cambridge. Ensayos, correspondencia

TÍTULO ORIGINALContra Keynes and Cambridge. Essays, Correspondence

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Unión Editorial. Madrid (1996). 297 págs. 4.160 ptas. Edición original: Londres-Chicago (1995).

Este volumen, noveno de las obras completas de Hayek, recrea el debate que con Keynes y Cambridge mantuvo durante los años 30 el que luego sería premio Nobel. Polémica de alto nivel, oscura en ocasiones para los profanos, y aparentemente muy desequilibrada, al enfrentar a Hayek, recién llegado de Viena, contra John Maynard Keynes, dieciséis años mayor, intelectual brillante y apasionado, dotado con el magnetismo de los grandes políticos y propagandistas y, en palabras del propio Hayek, “uno de los ingleses más sobresalientes de su generación”.

La discusión no fue baladí. Ambos compartían, al menos aparentemente, el mismo objetivo: preservar la civilización liberal europea. En un contexto realmente crítico (la gran depresión, el ascenso de los regímenes totalitarios), Hayek proponía redescubrir el orden liberal, argumentando contra la intervención estatal en los momentos de crisis y permitiendo que el propio mercado corrigiese los desequilibrios.

Por contra, Keynes propugnaba revisar a fondo ese orden liberal, con la intervención del Estado (obras públicas, estímulo del consumo) y el objetivo de crear empleo y “acumular prosperidad”. De algún modo, era el reflejo de la división que en aquellos años desgarraba al mundo occidental, cuando los intervencionismos -que en un primer momento sólo pretendían “encauzar y moderar” las libertades- devenían finalmente en aquellos atroces experimentos de ingeniería social que fueron los fascismos y el comunismo.

Keynes ganó al principio, ya que fue capaz, mucho más eficazmente que su oponente, de atraer la atención de los que tomaban las decisiones políticas. Su sistema prevaleció durante una generación entera de economistas, deslumbrados por la macroeconomía y los agregados, y hasta parecía que la historia le daba la razón: desde el final de la segunda guerra mundial y durante más de dos décadas, el crecimiento sostenido se presentaba como algo totalmente asequible. Hasta que, desgraciadamente, la crisis de los setenta confirmó las predicciones de Hayek. Escribía éste en 1983, centenario del nacimiento de Keynes: “No resultará fácil a los futuros historiadores explicar cómo pudo llegar a estar la opinión general, durante una generación después de la prematura muerte de Keynes, tan completamente dominada por lo que se pensaba era el keynesianismo (…) Tampoco será sencillo explicar por qué dejaron de estar de moda tales ideas casi de repente, dejando tras sí una comunidad de economistas un tanto perplejos (…) Estoy convencido de que su influencia fue desastrosa, con ese rechazo suyo de la moralidad convencional y su altanera actitud de ‘a largo plazo, todos muertos'”.

En resumen, un libro interesante, con algunos capítulos demasiado técnicos para los no economistas, e ilustrativo de las vicisitudes del pensamiento liberal y los orígenes de los clichés contemporáneos.

Antonio del Cano