Come si legge un libro (e perché)

TÍTULO ORIGINALHow to Read and Why

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Rizzoli. Milán (2000). 376 págs. 32.000 liras. Traducción: Roberta Zuppet.

El nuevo libro de Bloom ha sido publicado en primicia mundial en italiano, pues su salida en Estados Unidos está anunciada para junio. “Leemos para conocernos a nosotros mismos, de niño empecé a leer buscando de modo inconsciente la sabiduría. Ahora no sé cómo buscarla si no es con la lectura solitaria: otros quizá irán a un gurú, yo no”, dice Bloom para explicar el sentido de la lectura en profundidad que -junto con escoger bien los libros, porque el tiempo es poco- aconseja y que, en último extremo, compara con el enamoramiento. “Sumergirse en un relato es como enamorarse; yo me he enamorado de Isabel Archer, la protagonista de Retrato de dama de Henry James”, afirma.

Come si legge un libro es una fascinante introducción a un selecto grupo de autores, desde Chejov a Hemingway, de Cervantes a Thomas Mann, de Wilde a Toni Morrison. Tiene cinco partes: relatos, poesía, novela (I y II) y teatro. Bloom nos habla del valor de la amistad y de saber escuchar a través de don Quijote y Sancho, de la arbitrariedad de las pasiones en Stendhal, de la extraordinaria ironía de Hamlet y de cómo Shakespeare-actor entra en la redacción de este drama, de La importancia de llamarse Ernesto y su relación con Alicia en el país de las maravillas.

Profesor de Humanidades de Yale, Bloom atiende sobre todo a la cultura anglosajona, aunque no olvida a los grandes europeos, desde Dostoievsky a Ibsen o Proust. Los comentarios de Bloom se pueden saborear mejor cuando el lector conoce el libro o autor, pero sirven también para introducir a los menos conocidos.

Menos pretencioso que el famoso El canon occidental (ver servicio 79/96), la nueva obra de Bloom se lee con gusto y con más comodidad también, gracias al formato más reducido y la menor extensión (el Canon tiene casi 600 páginas). La polémica en torno a este último libro fue perjudicial para esta obra, que en Europa no fue entendida. Bloom quiso denunciar la furia iconoclasta que ha devastado las facultades humanísticas de Estados Unidos, un fenómeno desconocido en nuestras universidades. Pero este aspecto reivindicativo impidió la comprensión del sentido más profundo del libro, que para los críticos se quedó en una especie de hit-parade de los 40 principales de la literatura.

Miguel Castellví

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