CeroCeroCero. Cómo la cocaína gobierna el mundo

Anagrama.

Madrid (2014).

492 págs.

22,90 € (papel) / 15,99 € (digital).

Traducción: Mario Costa García.

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Desde 2006, año en que publicó Gomorra, un reportaje sobre la mafia italiana, Roberto Saviano vive amenazado de muerte porla camorra. En su último libro su objetivo es describirel mundo del narcotráfico, las dinámicas del mercado de la cocaína, sus cultivos y denominaciones, la violencia de los cárteles y las rutas por las que entra tanto en Estados Unidos como en Europa.

Hay que reconocer que Saviano tiene un destacado potencial literario, sabe dar ritmo a la narración, capta la atención del lector, y dispone de recursos suficientes para confeccionar un reportaje brillante al que no le falta ingrediente alguno: dramatismo, diálogos, imágenes llamativas, historias personales…

La cocaína es un negocio; para Saviano es dinero y el dinero supone poder. Esta es la ecuación que trata de explicar en este libro. El recorrido que propone por el mercado de la cocaína es exhaustivo; retrata el submundo e hilvana los datos del tráfico con las secuelas de su consumo, la estructura de los cárteles y sus diferencias. En el negocio, como lo llama Saviano, concurren los delitos más insospechados y los vicios más sórdidos: violencia extrema, asesinato, prostitución, soborno, corrupción política y policial.

Si Saviano se hubiera propuesto realizar un documental el resultado habría sido excelente. Pero el libro falla como ensayo: resulta a veces demasiado efectista y maniqueo, excesivamente hiperbólico y justiciero. Saviano aprovecha la cocaína para ajustar cuentas con un sistema económico, el capitalista, que a su juicio se sustenta sobre la delincuencia, el saqueo y la droga: bancos, cómplices en el blanqueo, políticos, cómplices legales y policía, cómplices en el transporte. Muy pocos, solo algunos héroes, se salvan de su inflexible juicio recriminatorio:

La lectura de CeroCeroCero crea desasosiego. Tal vez es lo que persigue el propio Saviano, que quiere desvelar la sordidez para sacudir conciencias anestesiadas. Tras el desfile de crímenes y transgresiones al que se asiste, el lector puede preguntarse por qué Saviano ha caído en la solución fácil de propugnar la legalización de la cocaína. ¿No sería igual de dañina? ¿Renunciarían los cárteles y sus mafias a sus prácticas y con ello amasar el dinero fácil que obtienen en el mercado ilegal? CeroCeroCero deja mal sabor de boca no solo por lo que retrata sino por muchos de sus supuestos y muchas de sus conclusiones. .

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