Borges, sus días y su tiempo

María Esther Vázquez

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Suma de Letras. Madrid (2001). 438 págs. 6,61 €.

María Esther Vázquez presenta esta nueva edición de sus entrevistas con Borges, publicadas en 1982. Su libro contiene algunas novedades, pequeñas intimidades y ninguna indiscreción.

Por sus juegos inteligentes y sus sutiles alusiones a las paradojas de la existencia, Borges es un autor intensamente literario. Las entrevistas son interesantes porque reflejan su cultura, aunque de manera más dispersa que en su obra. Trabajaba mucho para concentrar calidad y efectos. Las entrevistas cuentan cómo lo hacía, pero, claro está, no lo hacen.

En la obra de Borges, como en toda literatura auténtica, aunque sea entre juegos, se plantean las grandes cuestiones. Se confesaba agnóstico y se le nota una tradición ilustrada o suavemente librepensadora. Le atraen las paradojas del límite. Pero no hace filosofía y no quiere salir del ámbito de la ficción. No hay apologías ni ataques; porque es elegante y cree en la buena educación. En Borges se manifiesta como cinismo amable lo que en Kafka es agobio existencial. Y parece llamado a ocupar un lugar paralelo en la imaginería literaria hispanoamericana. En su universo, también sonámbulo, hay materia para pensar en todo, aunque no se compartan sus dudas o sus distancias.

Juan Luis Lorda