Bajo puertas de fuego. El nuevo desorden internacional

Emilio Lamo de Espinosa

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Taurus. Madrid (2004). 205 págs. 15 €.

Lamo de Espinosa, director del Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos, ha escrito un libro contra corriente, un ensayo en que se muestra de vuelta de un optimismo que él mismo compartió: el de los “felices 90”, cuando el mundo, superada la guerra fría, se atrevía a soñar con un nuevo orden internacional de resonancias kantianas en el que el derecho y la cooperación tendrían un papel prominente. Se diría que Europa, en particular, había llegado a una era de permanente crecimiento económico y bienestar.

Mas el autor nos recuerda, y de ahí una cierta impopularidad de sus tesis en un país como España, que este escenario ideal, alejado de las corrientes de la historia, terminó con los ataques terroristas del 11-S. Kofi Annan señaló entonces que habíamos entrado en el siglo XXI “bajo puertas de fuego”. Y es que Europa Occidental, y por supuesto España, no han conocido durante décadas el azote de la guerra. Aunque hayan sufrido el zarpazo terrorista, éste no es comparable con el megaterrorismo practicado por los integristas islámicos. La percepción de amenaza ante un ataque terrorista con armas nucleares, químicas o biológicas es mucho menor en Europa que en EE.UU. Esta es una realidad que ni siquiera el atentado de Madrid el pasado marzo ha podido cambiar.

Para el autor es sumamente preocupante la fractura en la relación Europa-América, acentuada tras la guerra de Irak. Intenta Lamo buscar una posición intermedia al respecto: no cabe aceptar la guerra como único recurso, pero tampoco es efectivo el apaciguamiento de los pacifistas. Tampoco tiene reparos en señalar que el mundo no será más seguro con un Occidente dividido, con una Europa construida frente a EE.UU. y el retorno de un mundo multipolar basado en el equilibrio de las potencias. Además este idea del equilibrio parte de la creencia de que uno de los ejes será Europa, mas esto no es creíble si la Unión no se dota de peso político y militar. Lamo aporta un expresivo ejemplo histórico: el dólar y la libra han sido las monedas de dos poderes mundiales, ¿podría decirse otro tanto del euro? Si no se construye una Europa fuerte, y no sólo en lo económico, Europa no desempeñará un papel relevante en el mundo, pues todo multilateralismo débil e ineficaz sólo contribuye a alimentar el unilateralismo que quería evitar.

En definitiva, este libro no tiene el pesimismo de algunos autores anglosajones sobre el mismo tema, que comparan el mundo actual con el anterior a 1914 o con el período de entreguerras. Pretende ser una lúcida advertencia sobre los retos mundiales del siglo XXI, no sólo para los europeos sino también, y sobre todo, para los españoles.

Antonio R. Rubio