Antropología del dolor

TÍTULO ORIGINALAnthropologie de la douleur

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Seix Barral. Barcelona (1999). 287 págs. 2.600 ptas. Traducción: Daniel Alcoba.

David Le Breton es sociólogo y antropólogo, profesor de la Universidad de Estrasburgo, y ha publicado ya otros libros dedicados al análisis del cuerpo humano y su significado en la cultura actual: Corps et sociétés, Anthropologie du corps et modernité, Passions de risque, La sociology du corps… En esta obra continúa su reflexión con el análisis de un aspecto particular del cuerpo, de la vida humana, como es el dolor. Este ensayo reúne los datos de la Medicina, los consejos de la tradición, las investigaciones del psicoanálisis y las instrucciones de la religión a modo de un sumario de lo que conviene saber para descifrar la naturaleza del sufrimiento. El autor intenta aproximarnos a la génesis cultural del dolor, que es siempre “una apertura al mundo”, para entenderlo, ya que no basta sólo la aproximación científica, ni considerarlo “una pura preocupación técnica” de la Medicina. Quizás lo más novedoso de este libro sea precisamente esa nueva mirada que el autor dirige al sufrimiento humano, y sus observaciones sobre cómo enfocarlo de un modo positivo, como apertura al mundo y a lo trascendente.

Le Breton comienza con un análisis de las experiencias y formas del dolor, como vivencia personal e intransferible, como algo “incomunicable”, y también las dimensiones simbólicas que tiene en casos extremos: cuando por efecto placebo el enfermo deja de tener dolor, aunque no se le haya administrado medicamentos; el control personal del dolor muy agudo que algunos pacientes soportan sin quejas, etc. A continuación expone de un modo breve el significado del dolor desde Job hasta el cristianismo, con un estudio profundo y respetuoso de las formas de entender el dolor en las diversas épocas y tradiciones. Destaca el sentido de ofrenda y expiación que tiene en el catolicismo como ocasión de fortalecer el alma, mientras en la mentalidad protestante sigue siendo una prueba infligida por Dios sin poder de redención. Llega así al estudio del “sentido moral” y “la construcción social” del dolor que se realiza a través de ritos y otras pautas culturales.

El autor piensa que la modernidad ha querido quitar el sentido profundo del dolor en la vida humana, de forma que ha dejado al hombre sin saber su significado y sin coordenadas para integrarlo en su vida. El dolor, dice Le Breton, “es una llamada al fervor de no existir, un ‘memento mori’ que devuelve al ser humano lo esencial”. La modernidad, y especialmente la Medicina, ha perseguido, y conseguido en muchas ocasiones, paliar y hasta eliminar el dolor. El problema surge cuando se piensa en el dolor como un asunto solamente médico y técnico, y no se tienen en cuenta “la dimensión del sentido y de los valores que afectan a la relación del hombre con su cuerpo”. Por ello, “la solicitud de eutanasia nace de la renuncia vital de un enfermo cuyos últimos días carecen de significado, privado del reconocimiento de los otros”, enfrentado a la indiferencia o a la reprobación del personal sanitario o de sus familiares, sin que su dolor sea tenido justamente en cuenta. En cambio, vivir el dolor como “apertura al mundo” lleva a sentirlo como “inherente a la vida, que da su plena medida a la alegría de existir”. Entonces el sufimiento es “un reclamo para vivir con mayor intensidad la conciencia de existir”, “fuerza al individuo a la prueba de la trascendencia, lo proyecta fuera de sí mismo, le revela recursos en su interior cuya propia existencia ignoraba”. En definitiva, puede ser una pura desgracia que lleve a la persona a perder la conciencia de su dignidad, o al revés, una oportunidad para dar a la existencia mayor plenitud.

Francisco Javier León Correa

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