Antropología. Del Concilio Vaticano II a Juan Pablo II

Juan Luis Lorda

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Palabra. Madrid (1996). 256 págs. 2.100 ptas.

Esta obra muestra con claridad por qué la antropología adquiere en este siglo un carácter central en la vida de la Iglesia. Este rasgo resulta especialmente patente en el magisterio del actual Romano Pontífice, para quien, según el autor, “la antropología es un camino de evangelización”.

La convocatoria del último Concilio ecuménico respondió a la necesidad de entablar un diálogo con el mundo, ante la evidencia del progresivo distanciamiento entre el mensaje cristiano y los cambios experimentados en la vida y la mentalidad de las personas. La clave de la respuesta del Vaticano II estriba en la elaboración de una antropología específicamente cristiana. Por esta razón, la Gaudium et spes expuso ordenadamente, por primera vez en la historia de la Iglesia de una manera oficial y solemne, la idea cristiana del hombre. La Gaudium et spes encuentra en Cristo la clave de la comprensión del hombre y acuña una expresión -“Cristo manifiesta plenamente el hombre al propio hombre”- que se convertirá en guía de todo el magisterio antropológico del actual Papa y de la teología posterior. De este modo, se considera que la evangelización consiste en descubrir al hombre su propio ser.

Señala Lorda que la antropología cristiana contenida en Gaudium et spes se despliega en tres aportaciones: la dignidad de la persona, cuya más alta razón de ser es su llamada al diálogo y a la unión con Dios; la comunidad humana, reflejo de la comunidad de personas del Dios Trino; y, finalmente, el criterio valorativo del progreso humano.

El libro de Juan Luis Lorda resulta atractivo para cualquier persona interesada en hacerse cargo de cuál es la imagen cristiana del hombre. La exposición resulta muy didáctica e introduce gradualmente al lector no especializado en las reflexiones del Concilio y en el pensamiento de Juan Pablo II, mostrando los antecedentes filosóficos y teológicos que las hacen más comprensibles.

Se advierte que el autor se ha esforzado en buscar la claridad expositiva por encima de la profundización en cuestiones puntuales que, aunque interesantes, podrían dificultar la lectura.

Francisco Santamaría

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