Antoni Gaudí

Gijs van Hensbergen

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Plaza & Janés. Barcelona (2001). 351 págs. 3.250 ptas. Traducción: Patricia Antón.

Esta biografía, dirigida al gran público, aparece casi en vísperas del Año Internacional Gaudí, convocado con ocasión del sesquicentenario del nacimiento del artista. El autor, Gijs van Hensbergen, holandés de origen y afincado en Gran Bretaña, es profesor de arquitectura y un buen conocedor del mundo hispánico.

El principal rasgo de esta obra es la fuerte trabazón que muestra entre la obra y la personalidad de Antoni Gaudí (1852-1926). Aunque el relato está construido fundamentalmente a partir de una amplia bibliografía, no faltan aportaciones inéditas, como la reconstrucción del accidente que provocó la muerte a Gaudí. Por las páginas del libro desfilan los más significativos edificios del arquitecto, situados en su contexto histórico, artístico y sociocultural, y analizados en sus elementos arquitectónicos. Así, la Sagrada Familia, que situó a Gaudí entre los más importantes arquitectos de Barcelona y a la que se dedicó en exclusiva desde 1918, figura como la obra en la que plasmó su filosofía arquitectónica, sustentada en la unión de edificación y fe que le inspiró Santa María del Mar. Aparecen también el Palacio Güell, uno de los primeros trabajos realizados para su mecenas, Eusebi Güell; el Parque Güell, proyectado para “proporcionar una vívida incursión en la conciencia de la nación catalana y la piedad católica”; la popular Pedrera, una “montaña en el panorama urbano de Barcelona”; etc.

Por lo que respecta a la personalidad de Gaudí, destaca esta biografía su disposición, ya desde niño, a analizar seriamente las cosas y escuchar; su versatilidad para reproducir los más diferentes estilos (desde el mudéjar y el neogótico al rococó y el barroco); su capacidad para aprovechar lo mejor de los arquitectos de su estudio; su ferviente catolicismo; ciertos rasgos de una piedad y religiosidad que hoy podrían resultar discutibles (señalados, por cierto, por el autor, quien se declara no católico); o, por último, su deriva hacia un temperamento brusco tras la quiebra de la salud que sufrió en torno a 1910-1911.

En ocasiones el texto adolece de alguna imprecisión histórica, así como también de algún problema de expresión o traducción. Pero estos detalles no empañan una obra que constituye una buena síntesis de la vida y obra de Gaudí, bien estudiado además en el contexto de las realidades históricas y las tendencias arquitectónicas de su tiempo.

Marta Onandía

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