Amor y amistad

TÍTULO ORIGINALLove and Friendship

GÉNERO

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Ed. Andrés Bello. Santiago de Chile (1996). 646 págs. 4.500 ptas.

Allan Bloom (1930-1992) fue profesor de filosofía en varias universidades, entre ellas Chicago, Yale, Toronto y Cornell. Era un defensor decidido de la importancia de las humanidades en la educación superior, según el diagnóstico que realizó en The Closing of the American Mind (1987), obra que tuvo una inesperada aceptación.

En este libro estudia el amor y la amistad, tal y como se encuentra tratado en grandes y universales obras de teatro, novela y filosofía, de modo especial en Rousseau y Platón. Aunque no evita una valoración crítica, y hasta comparativa con la vivencia actual -sobre todo la de Estados Unidos-, su actitud principal es expositiva. Es el fracaso o el acierto de esas mismas ideologías, en tanto que han enriquecido o envilecido al hombre, su conclusión misma y su valoración.

Con una constante referencia, o mejor, influjo, de Platón, y una frecuente crítica negativa a Freud y sus seguidores, trata con extensión varias obras de Shakespeare que le dan pie para hablar del amor y la amistad. De otros grandes autores trata principalmente sólo una obra: Stendhal (Rojo y negro), Austen (Orgullo y prejuicio), Flaubert (Madame Bovary), Tolstoi (Anna Karenina).

Con pausa y de manera exhaustiva, Bloom hace una demoledora crítica del exacerbado individualismo de Rousseau. Traza con acierto las consecuencias de su fracaso, que resume en la confusión entre sinceridad y espontaneidad. De ahí deriva el triunfo del egoísmo, de lo psicológico que sustituye al espíritu, de la sexualidad sin ideal ni teleología. Como herederas del conflicto irresuelto que plantea Rousseau entre deseo y deber, o ley y naturaleza, sitúa Bloom la temática de las cuatro novelas antes mencionadas, que según él repiten como solución el fracaso de una pretendida unidad de cuerpo y espíritu.

El análisis de varias obras de Shakespeare (Romeo y Julieta, Antonio y Cleopatra, Cuento de invierno…) le permite plantear la relación entre amor y religión, pasión y norma, naturaleza y Dios. En definitiva, el conflicto del hombre entre la luz y su tiniebla, encarnado en un tiempo, una tradición y una cultura.

Siempre sobre esa constante dicotomía alma-cuerpo, exigencia moral y goce, se acerca Bloom filosóficamente a las propuestas de Platón, o más bien de Sócrates. En este punto, Bloom aleja a Sócrates más de lo debido del cristianismo. Y es que su visión del amor en el cristianismo resulta muy maniquea y simplista: cuerpo malo, espíritu bueno, propia de quien no ha comprendido lo que implica la Encarnación del Verbo. Bloom, judío, tiene un conocimiento de la Biblia sólo veterotestamentario, y su lectura es de rigorismo fariseo, la Ley. Hasta cabría decir que Dios no es visto como Amor.

En cualquier caso, la lectura de este estudio del amor y la amistad en grandes obras del pensamiento y la literatura es enriquecedora. Incluso estimulante para una mente cristiana, que espontáneamente matizará o corregirá algunas tendencias, afirmaciones o errores. No hay que olvidar que Bloom parte de unas convicciones sobre el hombre, la familia y la sociedad acordes en líneas esenciales con el cristianismo. Aunque no alcanza las más enriquecedoras visiones de la realidad y de la trascendencia, el saber de Bloom supera en muchos quilates lo que del amor y de la amistad dicen tantos ensayistas y publicadores de historietas reciclables.

Pedro Antonio Urbina