Todos queremos lo mejor para ella

Todos queremos lo mejor para ella

TÍTULO ORIGINAL Tots volem el millor per a ella

PRODUCCIÓN España - 2013

DURACIÓN 105 min.

PÚBLICOAdultos

CLASIFICACIÓNSexo

ESTRENO24/10/2013

DIRECTORES

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Dice Mar Coll que quería contar qué ocurre cuando una persona sufre un trauma: qué pasa el día siguiente. Y eso es, precisamente, lo que cuenta. Geni tiene 38 años, un buen trabajo, una posición económica desahogada y un matrimonio feliz… o quizás, tenía… Geni ha superado un grave accidente, las heridas físicas se han curado pero hay otras heridas más difíciles de cerrar.

La joven cineasta catalana (que debutó hace tres años con la meritoria Tres días con la familia) desgrana en esta historia qué sucede cuando una vida asentada se derrumba. Y para derrumbarse no hace falta mucho. Un accidente. Una enfermedad. Una crisis. O simplemente la vejez. Y cuando se derrumba, uno se da cuenta de que quizás se ha derrumbado porque el cimiento no era sólido. O a lo mejor sí lo era y la vida consiste en esto. Al fin y al cabo, el seguro a todo riesgo existencial no existe. Y hay que empezar de nuevo, pero de otra forma. Y el resto están o no. Y en el mejor de los casos, si están, no son uno. Y si uno es la contraparte tendrá que hacerlo lo mejor posible, pero siendo consciente de que el ser humano es un ser limitado. Por naturaleza.

Lo duro de esta película es que lo que se cuenta durante 100 minutos le puede pasar a cualquiera. Mar Coll, ayudada de un convincente reparto donde destaca una estupenda Nora Navas, y de un guion muy bien escrito, sabe jugar esa baza para involucrar al espectador en una historia que podría ser la de cualquiera. Y una vez situado el espectador a la misma altura que la protagonista, sufre con ella el desconcierto, el desengaño y la distancia infinita que, muchas veces, separa los buenos deseos del efectivo acierto.

Una cosa es querer y otra acertar. Una evidencia que forma parte de cualquier biografía y que Mar Coll desarrolla narrativamente con intuición pero también con aspereza, amargura y cierto pesimismo. El cariño –aunque arañe– cura, y para levantar los escombros de una vida no tenemos más remedio que apoyarnos en alguien. Aunque sea limitado (otra vez los límites). Es uno de los pocos reproches que se le puede hacer a una película que tiene la gran virtud de activar el pensamiento, diseccionando con bisturí, de paso, toda una sociedad que se cree –nos creemos– a salvo por tener una nómina. Al final va a resultar que la vida es un poco más compleja…

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