El agente topo

PRODUCCIÓN Chile - 2020

DURACIÓN 90 min.

DIRECCIÓN

GÉNEROS

PÚBLICOJóvenes

ESTRENO19/03/2021

Un anciano casi nonagenario se presenta como aspirante para trabajar como espía. ¿Su misión? Recabar datos sobre el tratamiento que recibe una mujer en una residencia de mayores.

Este original producto, que aspira al Oscar como mejor documental, pero que tiene sobre sus hombros horas y horas de rodaje y guion, es una de las mejores películas del año. Si no la mejor.

Maite Alberdi construye su narración a partir de un personaje entrañable, un viudo que trata de esquivar el duelo a tortas, y de un microcosmos al que miramos con recelo –la ancianidad está mal vista, y las residencias, peor–, pero que se revela lleno de riqueza y de emociones nobles y auténticas.

El gran acierto de Alberdi es doble, o cuádruple: de tema o enfoque y de formato o género. En cuanto al formato, la cineasta chilena juega a la vez con las piezas del documental y del thriller de espías. Los personajes rompen la cuarta pared, hablan al público, e incluso se muestran las cámaras y los micrófonos en fragmentos claramente guionizados, y eso mientras Alberdi sigue a pies juntillas las reglas del género: la investigación, los artefactos del detective, el miedo a ser descubierto. Todo ello, en clave de comedia. Y una comedia que, al tratarse de ancianos enfrentados a complicados artilugios, proporciona deliciosos momentos de humor.

En cuanto al tema o e enfoque, Alberdi aprovecha su juego de espías para, por una parte, situarnos como espectadores del día a día de unas personas que, a pesar de sus achaques y sus limitaciones, son felices. Estamos ante un título absolutamente realista en el que no hay el menor deseo de maquillar la vejez –que se muestra con toda su crudeza, con toda su fealdad exterior, con toda su soledad–, pero donde tampoco se esconde la ingenuidad ni la sencillez, la belleza interior de muchos de los ancianos. Son personajes entrañables, agradecidos por una sencilla fiesta, que se enamoran como párvulos, y que ríen y lloran y rezan y aman la escasa pero inestimable vida que les queda.

Llegados a este punto, Alberdi aprovecha para meter una daga en forma de crítica hasta el corazón de nuestra sociedad del like y el postureo. Una sociedad capaz de contratar a un detective para denunciar el supuesto maltrato a los ancianos, sin darse cuenta de que quizás el primer maltrato es el que reciben cuando sus familiares no les visitan.

La película acierta al señalar lo que nos perdemos al descuidar a nuestros mayores. Lo hemos aprendido, a golpe de lágrimas, en este año de pandemia. Quizás también por este motivo, El agente topo es la película más valiosa y representativa del año.

Ana Sánchez de la Nieta
@AnaSanchezNieta

 

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