Vietnam: una Iglesia que crece bajo libertad vigilada

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Duración lectura: 2m. 59s.

Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) ha puesto en marcha una campaña de recaudación de fondos a favor de la Iglesia vietnamita. Bajo el lema “Hambre de pan, sed de Dios”, se desarrollará hasta finales de año y aspira a paliar necesidades básicas de formación de las 26 diócesis del país. “Durante veinte años no se pudo recibir formación. La gente está hambrienta de doctrina”, explica el cardenal Pham, arzobispo de Ho Chi Minh.

El informe elaborado por AIN ofrece un acercamiento a la historia y a la realidad social y política de Vietnam, así como a las necesidades de la Iglesia.

Desde 1992, en Vietnam hay libertad de culto limitada, con restricciones para la apertura de iglesias y seminarios. La mitad de la población es budista; los católicos (6 millones) son el 7% y presentan un índice muy elevado de práctica religiosa.

Algunas cifras muestran la vitalidad de la Iglesia vietnamita, que sobrevivió en la clandestinidad hasta 1988, desde 1955 en el norte y desde 1975 en el sur. Entre 1994 y 2004 se duplicó el número de religiosos: de 7.000 a 14.000. Los siete seminarios del país albergan unos 3.000 alumnos; por falta de espacio y de profesores, doscientos candidatos están en lista de espera. Sólo muy recientemente, a partir de 2007, el gobierno ha permitido al seminario de Ho Chi Minh (que tiene lista de espera para los próximos seis años) la incorporación de nuevas promociones de modo anual: antes solo autorizaba ingresos cada varios años.

Se trata de cifras oficiales: fuentes católicas ofrecen datos superiores en número de sacerdotes, religiosos y seminaristas. De hecho hay bastantes comunidades religiosas (unas 40, según AIN) no “registradas” y con muchas vocaciones. Y no faltan sacerdotes, seminaristas y religiosos clandestinos debido a los cupos impuestos por el gobierno. Poco a poco las restricciones se van levantando.

Ahora todos los obispos o administradores apostólicos son naturales del país y han enviado misioneros a lugares de África (Sudán, Senegal, Kenia) y Europa (Hungría, Francia).

La campaña de AIN promueve varios proyectos para la construcción de seminarios e iglesias, así como becas para seminaristas y profesores de filosofía. Durante la persecución comunista muchos laicos quedaron privados de formación, y ahora quieren completarla. En la actualidad hay unos 50.000 catequistas en todo el país.

En 1986 el sexto congreso del Partido Comunista puso en marcha un paquete de medidas reformistas y liberalizadoras (denominado Doi Moi) para afrontar la escasez y los problemas sociales creados por el sistema socialista. Se implantó un capitalismo económico con control de las libertades, a semejanza de China con Deng. Fue el comienzo de una fuerte expansión económica, con promedios anuales de crecimiento del 8% entre 1986 y 2007. La renta per cápita es aún muy baja, pero ha pasado de 220 dólares en 1994 a 832 en 2007.

A pesar de la abundante emigración a las ciudades, todavía un 70% de la población vive en el campo. A la vez, en los años noventa se empezó a formar una clase media urbana que gana el equivalente de 100-300 euros mensuales.

El Estado monopoliza la enseñanza, aunque permite que las congregaciones religiosas la impartan a niños de hasta siete años. En la práctica tolera también las escuelas católicas ilegales para chicos de 7 a 15 años, por su interés social, pues además de impartir educación, proporcionan alimentos y atención sanitaria en las zonas más deprimidas del país.