Vietnam: nueva ordenanza contra la libertad religiosa

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Duración lectura: 1m. 43s.

En Vietnam ha entrado en vigor el pasado 15 de noviembre una ordenanza sobre creencias y religiones que vulnera la libertad religiosa, según denuncian los obispos católicos del país. A partir de ahora, un estricto control estatal afectará no sólo las actividades de las escuelas, sino también a las publicaciones y hasta a las propias reuniones ecuménicas. Tal control será realizado por los Comités del Pueblo, la Oficina de Asuntos Religiosos y el primer ministro.

Según ha explicado a la agencia Asia News (9 noviembre 2004) el obispo de Huê, Mons. Etienne Nguyên, la ordenanza obliga a “pedir permiso y obtener concesiones desde el gobierno” en materia de libertad de credo y de culto. “Hay que solicitar siempre al gobierno la posibilidad de hacer cualquier cosa: si el gobierno no da permiso, no se puede hacer nada”, así que tampoco la Iglesia puede “organizarse como debería”.

Hasta ahora, el gobierno establecía un “numerus clausus” de ordenaciones sacerdotales y, en ocasiones, vetaba directamente a algunos candidatos, como subrayó el arzobispo alemán Paul Josef Cordes en su primera visita a Vietnam en enero de 2003 para apoyar las obras caritativas de la Iglesia, como hospitales o leproserías. Mediante la nueva ordenanza, el requisito de autorización del gobierno puede alcanzar incluso a los nombramientos episcopales. Los candidatos al sacerdocio tienen que pasar el examen de las autoridades socialistas, quienes decidirán si los seminaristas pueden ser sacerdotes.

Con esta medida “se intenta condicionar y utilizar las religiones. En relación con la Iglesia católica, la lógica es la de reforzar el Frente Patriótico para crear una Iglesia nacional al servicio del gobierno e independiente de Roma”, declara Giuseppe Hoang, sacerdote vietnamita de Radio Vaticano. Como no es posible destruir la religión, prosigue, “el gobierno intenta controlarla totalmente”. De hecho, “ya han creado una Iglesia nacional budista”. De los 80 millones de habitantes de Vietnam, más de 50 millones son budistas; 7 millones son cristianos (6 millones, católicos) y 4 millones profesan el credo sincretista Cao Dai.