Una comunidad religiosa episcopaliana se hace católica

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Duración lectura: 2m. 6s.

La división en la Iglesia episcopaliana a propósito de la ordenación de homosexuales y de mujeres sigue provocando la marcha de quienes no ven compatible esto con la fe de siempre. El último caso es el una comunidad de religiosas episcopalianas de Catonsville (Maryland), donde 10 de las 12 monjas han sido recibidas a la vez en la Iglesia católica.

La comunidad de All Saint Sisters of the Poor continuará su tradición de vida consagrada, ahora como un instituto religioso de la diócesis de Baltimore. También el capellán de la comunidad se ha integrado en la Iglesia católica. La comunidad seguirá con su tradición de hace 135 años de dedicación a los pobres, a los niños con necesidades especiales y a los moribundos.

Según declara al Baltimore Sun la madre Christina Christie, superiora de la orden, llevaban años considerando esta posibilidad ante la evolución de la Iglesia episcopaliana. Su salida se ha producido algunas semanas después de que la Convención General Episcopaliana aprobara que los homosexuales pueden ser ordenados y de que empezara a preparar oraciones litúrgicas para bodas homosexuales.

Christie mantiene que esto no se corresponde con lo que dice la Sagrada Escritura a propósito de la conducta homosexual. “El problema no es la persona, sino lo que esa persona hace. Y ahora que la Iglesia episcopaliana ha dado permiso para bendecir ese tipo de uniones, hay que abandonar el barco”.

El malestar ante el alejamiento de la Iglesia episcopaliana de la doctrina bíblica ha llevado a algunos grupos de fieles a separarse y formar una iglesia paralela. Así hicieron el pasado diciembre cuatro diócesis de EE.UU. y Canadá, que formaron la Iglesia Anglicana de Norteamérica (cfr. Aceprensa 29-06-2009).

Parte de los episcopalianos descontentos ha preferido pasar a formar parte de la Iglesia católica. Este es el caso de las monjas de Catonsville. “Nos sentíamos alejadas de la senda liberal por la que transita la Iglesia episcopaliana. Ahora nos sentimos más en casa en la Iglesia católica”, declara la superiora.

Las hermanas dicen que han buscado también en la Iglesia católica la ortodoxia, la unidad y la autoridad que ya no encuentran en la confesión episcopaliana. “Solíamos pensar que, si alguien actuaba contra las Escrituras, el arzobispo de Canterbury tenía autoridad para frenarle, pero no ha ocurrido así”, dice Christie. “El Magisterio católico tiene autoridad para asumir esa responsabilidad”.