Un sociólogo aplica sus métodos al cristianismo de los orígenes

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Rodney Stark, profesor de sociología de las religiones en la Universidad de Washington, ha aplicado a la primera cristiandad los métodos de análisis utilizados hoy para explicar los nuevos movimientos religiosos. Los resultados, expuestos en el libro The Rise of Christianity (Princeton University Press, 1996), suponen una reconsideración de algunas tesis históricas. Massimo Introvigne resume las conclusiones del libro en Avvenire (Milán, 5-XI-96).

Para explicar el crecimiento del cristianismo, durante años se ha afirmado que atraía sobre todo a los estratos más bajos de la población del Imperio, que naturalmente eran también los más numerosos. (…) Pero nuevos estudios históricos apoyan la tesis de que el cristianismo de los orígenes no era sólo ni principalmente un movimiento “proletario”, sino que atraía de modo significativo a personas con un nivel económico “más privilegiado”.

El “fracaso” de la misión cristiana con los judíos ha sido exagerado; estudios recientes sostienen que la proporción de judíos que aceptaron el cristianismo, especialmente fuera de Palestina, es más alta de lo que se pensaba.

Los momentos de crisis favorecen las conversiones a los nuevos movimientos religiosos. Las grandes epidemias que sufrió el Imperio romano favorecieron el éxito del cristianismo. Gracias a su doctrina del amor y del servicio recíproco, los cristianos conseguían sobrevivir a las epidemias mejor que los paganos y lograban convertirlos con su ejemplo de benevolencia y caridad.

En el cristianismo de los orígenes, por lo general las primeras en convertirse eran mujeres, que luego llevaban a la Iglesia a sus maridos. La doctrina cristiana defendía la dignidad de la mujer de un modo desconocido entre los paganos. La condena cristiana de las difundidas prácticas del infanticidio de niñas no deseadas y del aborto, daba incluso a la comunidad cristiana una evidente ventaja demográfica en una época de grave falta de natalidad.

Stark adopta la tesis discutida de que los mártires cristianos habrían sido muchos menos de lo que se cree, quizá sólo un millar en toda la historia del Imperio, que prefería golpear a los líderes más que a los miembros corrientes de los movimientos que perseguía. Le parece injusta la tesis según la cual la única explicación psicológica del martirio sería la irracionalidad o los trastornos psicológicos de tipo masoquista de los mártires. En realidad, el martirio era una elección racional y razonable, teniendo en cuenta que la racionalidad del cristiano (que daba por supuesta la existencia del paraíso) no era la misma que la de los paganos.

Los historiadores afirman a menudo que en los primeros siglos cristianos el paganismo no estaba en crisis. Sin embargo, observa Rodney Stark, un estudio de las inscripciones de Pompeya muestra que los dioses paganos se preocupaban tan poco de la humanidad que generalmente eran tratados con poco respeto. En cambio, un Dios que ama a los hombres tenía que resultar una figura mucho más atractiva.

El “factor crucial” del éxito del cristianismo es su doctrina. Así como las causas externas explican hoy por qué el clima es propicio a los nuevos movimientos religiosos en general, para comprender por qué un determinado nuevo movimiento tiene éxito (y otro no) es decisivo examinar las enseñanzas que propone, más que sus técnicas de proselitismo.

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