Trump y los católicos: coincidencias y discrepancias

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Duración lectura: 3m. 24s.

Un millonario que logra presentarse como salvador de los humillados y excluidos. Un hombre que no frecuenta la iglesia y que se erige en defensor de la libertad religiosa. Son paradojas que dominan la elección de Donald Trump, un político suficientemente imprevisible como para atreverse a pronosticar sus líneas de actuación. También ocurre lo mismo en relación con temas que interesan de modo especial a la Iglesia católica.

En su campaña presidencial, ha querido marcar sus diferencias con Hillary Clinton presentándose como un defensor de la libertad religiosa frente a las imposiciones sobre instituciones católicas dictadas por la Administración Obama y que seguirían bajo Clinton.

En un típico gesto electoral para congraciarse con votantes católicos (ver Aceprensa, 26-10-2016), Trump escribió a primeros de octubre una carta a los líderes católicos reunidos en Denver. En ella anunciaba su compromiso de apoyar la libertad religiosa, las causas provida y la libertad de enseñanza. “Soy, y seguiré siendo, provida. Defenderé vuestras libertades religiosas y el derecho a una completa y libre práctica de vuestra religión, tanto para los individuos, como para los propietarios de negocios y para las instituciones académicas”.

La postura de Trump choca con las defendidas por la Santa Sede y los obispos norteamericanos en temas como inmigración, políticas contra la pobreza, limitación de las armas

Manifestaba también que anularía las imposiciones que, en aplicación de la reforma sanitaria, han pretendido obligar a instituciones religiosas a cubrir en el seguro de los empleados los anticonceptivos y el aborto. “Daré absoluta certeza de que órdenes religiosas como las Hermanitas de los Pobres no serán hostigadas por el gobierno federal a causa de sus creencias religiosas”, aseguraba.

En el ámbito escolar, aclaraba que protegería la libertad de elección de escuela y el derecho a la educación en casa. Respecto al Tribunal Supremo, proponía nombrar jueces “que interpreten estrictamente la Constitución y no legislen desde el estrado”.

No mencionaba otros temas en los que su postura choca con las defendidas por la Santa Sede y los obispos norteamericanos: inmigración, lucha contra el cambio climático, criminalidad, políticas contra la pobreza, limitación de las armas de fuego, etc. Hay ahí temas muy polémicos en los que pueden saltar chispas. Ya hubo fricciones con el Papa Francisco, al que Trump criticó a propósito de los inmigrantes.

Unos encantados, otros recelosos

En nombre de la Conferencia de Obispos Católicos, su presidente, el arzobispo Joseph F. Kurtz de Louisville, dijo en un comunicado que “desean trabajar con el presiente electo Trump en la protección de la vida humana desde su origen más vulnerable a su fin natural”. Al mismo tiempo, señaló otro campo, la inmigración, donde hay menos convergencia. “Estamos firmemente decididos a que nuestros hermanos y hermanas inmigrantes y refugiados sean acogidos con humanidad, sin comprometer nuestra seguridad”.

“Soy, y seguiré siendo, provida. Defenderé vuestras libertades religiosas” (Trump en una carta a los líderes católicos)

El comunicado menciona también como punto de especial interés la defensa de los cristianos perseguidos sobre todo en Oriente Medio y el compromiso de la nueva administración en materia de libertad religiosa en el país, “asegurando que las personas de cualquier confesión son libres para proclamar y configurar sus vidas en torno a la verdad sobre hombre y mujer, y el especial vínculo matrimonial que pueden establecer”.

Entre los líderes de otras organizaciones católicas ha habido reacciones variadas. En general, los líderes provida se muestran contentos con los resultados electorales. Jeanne Mancini, presidenta de March for Life, ha dicho: “Estamos encantados de que los resultados de la elección reflejen un consenso provida en la Cámara, el Senado y la presidencia”.

Por su parte, organizaciones que trabajan con inmigrantes ven con temor la elección de un político que criminaliza a los inmigrantes ilegales y promete deportaciones masivas.