Toronto, la ciudad más joven por una semana

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Duración lectura: 2m. 33s.

La próxima Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que se celebrará del 18 al 28 de julio en Toronto, congregará a medio millón de jóvenes de 150 países, según las previsiones de la organización.

La JMJ se desarrollará en dos fases. En la primera, “Días en las Diócesis”, entre el 18 y el 21 de julio, los participantes se repartirán por distintas ciudades de Canadá, donde se alojarán con familias católicas. Estos primeros días están destinados a que los jóvenes conozcan otras culturas y puedan compartir con las Iglesias locales diferentes proyectos de servicio social, como cuidar a enfermos o asistir a personas sin hogar.

La segunda fase, en Toronto, comenzará con una misa de bienvenida, celebrada por el arzobispo de la ciudad, y concluirá con el acto culminante: la misa de Juan Pablo II el día 28. Durante esa semana, los asistentes tendrán oportunidad de participar en seminarios acerca del catolicismo, acercarse a los sacramentos de la Eucaristía y la Penitencia, colaborar en proyectos de servicio social y asistir a obras de teatro, conciertos y representaciones de danza. Durante esos días, los jóvenes tratarán a coetáneos de muy distintas procedencias, lo cual es una de las finalidades principales de la JMJ.

Del 23 al 27 de julio, Juan Pablo II descansará en la isla de Strawberry, en el lago Simcoe, lo que sustituirá a sus tradicionales vacaciones en los Alpes. Desde allí irá a Toronto el 25 de julio, para estar en la fiesta de acogida a los jóvenes. Los actos centrales comenzarán el día siguiente por la tarde, con un Via Crucis. La mitad de los jóvenes estarán en la ceremonia principal, mientras que los demás asistirán a otras más reducidas en parroquias. El día 27, los participantes peregrinarán al parque Downsview, donde tendrá lugar una vigilia con el Papa que concluirá a la mañana siguiente con la misa final celebrada por Juan Pablo II. En este escenario el Papa ya celebró misa en 1984, durante su primera visita a Canadá.

La Oficina de la JMJ ha conseguido que todos los desplazamientos dentro de Toronto estén incluidos en el precio de inscripción, y ha organizado los lugares donde los jóvenes se hospedarán. Además ha negociado con agencias de viajes para que los viajes hasta Canadá, primero, y después a Toronto, sean lo más baratos posibles.

Juan Pablo II, pese a sus crecientes limitaciones físicas, no ha querido faltar a esta cita bienal con los jóvenes fuera de Roma. Como ha señalado en diversas ocasiones, la JMJ da frutos duraderos, aunque difíciles de medir con estadísticas: participación frecuente en los sacramentos, vocaciones sacerdotales y religiosas… El Papa tiene presente que la evangelización depende en gran medida de los jóvenes, y por eso ha propuesto como lema de la JMJ: “Vosotros sois la sal de la tierra… Vosotros sois la luz del mundo” (Mt 5, 13-14).