Testigos y testimonios del viaje del Papa

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

La visita del Papa a Sri Lanka ha dejado un mensaje de unidad y concordia, cuenta en la web del Opus Dei Carmen Álvarez, voluntaria de la Fundación Promoción Social de la Cultura en ese país. Sobre la misa de canonización de Josep Vaz, el primer santo de Sri Lanka, Álvarez destaca que “la mayoría de asistentes eran católicos pero había también muchos no católicos y no cristianos”.

Con los olvidados de Filipinas

“La extraordinaria carga emotiva de la visita del Papa a Filipinas fue subiendo el viernes en los sucesivos encuentros con las autoridades, los sacerdotes, los ‘niños de la calle’ y, finalmente, las familias de Manila”, escribe Juan Vicente Boo, enviado especial a Manila, en una crónica para ABC.

Emotivo fue el encuentro de Francisco con 300 niños de la calle durante una visita no programada. Fue el viernes 16, después de la Misa en la catedral de Filipinas. El Papa decidió visitar por sorpresa un hogar de acogida de la fundación ANAK-Tnk. “Fue un encuentro inolvidable con los olvidados de Filipinas”, cuenta Rome Reports.

El silencio del Papa

Y emotivo fue también el silencio del Papa en Taclobán, donde el tifón Yolanda dejó más de 6.000 muertos en noviembre de 2013. “Perdonadme, no tengo palabras, pero Dios no os defraudará”, dijo Francisco a los más de 100.000 peregrinos, muchos de ellos supervivientes del tifón, y después pidió guardar unos minutos de silencio.

“Lo que más me ha emocionado ha sido cuando el Papa ha pedido guardar silencio, porque cuando se acabó el tifón lo único que quedó era el silencio”, explica una peregrina a Cristina Cabrejas, periodista de la agencia EFE.

Durante la misa del sábado en Taclobán se produjeron fuertes lluvias y rachas de vientos por efecto de una tormenta tropical, que se aproximaba desde la isla de Samar del Este, a unos 50 kilómetros de donde estaban los peregrinos. La cercanía del Papa con las víctimas del tifón Yolanda –“quise venir para estar con ustedes”– ha conquistado al pueblo filipino.

Lo mismo que sus gestos más sencillos, como vestir el mismo poncho de plástico amarillo que usaban los peregrinos para protegerse de la lluvia. O sus saludos a bordo de un papamóvil inspirado en el “jeepney”, un popular medio de transporte público. “Viaja en autobús. Voló a Taclobán, pese a la tormenta, para visitar a los supervivientes del tifón, y se para a hablar con los pobres”, cuenta entusiasmada una madre de cuatro hijos a los corresponsales de Associated Press en una crónica que publica la revista Time.

Entusiasmo bajo la lluvia

En la mañana del domingo fue el encuentro del Papa con los jóvenes en la Pontificia Real Universidad Santo Tomas de Manila. Tras rezar por la joven voluntaria fallecida en Tacloban el día anterior, a causa de un accidente, Francisco escuchó los testimonios de un chico y una chica que habían vivido en la calle. “¿Por qué Dios permite estas cosas, aunque no es culpa de los niños? y ¿por qué tan poca gente nos viene a ayudar?”, preguntó Glyzelle Palomar, de 12 años. El Papa, conmovido, decidió improvisar su discurso al hilo de esta pregunta.

Por la tarde fue la misa en el Parque Rizal –el más grande Manila–, que congregó bajo la lluvia a entre 6 y 7 millones de personas, de acuerdo con los datos proporcionados por las autoridades filipinas. Según Reuters, el portavoz vaticano, Federico Lombardi, ha explicado que si estos datos son correctos, la misa en Manila se puede considerar “el evento más numeroso de la historia de los papas”.

“La multitud –un mar de personas que ocupaba las 60 hectáreas (148 acres) del parque y calles adyacentes– estalló en gritos de alegría a su llegada, un reflejo de la increíble repercusión que ha tenido el mensaje del Papa sobre los más desfavorecidos de la sociedad”, dice la crónica de Time.

Más un millón de personas salieron a la calle el lunes 19 para despedir al Papa en su camino al aeropuerto, donde le esperaban el presidente Aquino y varios miembros del gobierno, junto con el arzobispo de Manila, Luis Antonio Tagle.

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares