Se abre el Año de San Pablo bajo el signo de la unidad

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El Año Paulino pretende impulsar el ecumenismo y hacer que los cristianos conozcan mejor al Apóstol.

Benedicto XVI inauguró el Año Paulino en la basílica de San Pablo Extramuros, donde se encuentra la tumba del Apóstol de las Gentes, en el curso de una ceremonia de marcado carácter ecuménico que tuvo lugar en la tarde del sábado 28 de junio. Junto al Papa se encontraban el patriarca ortodoxo de Constantinopla, Bartolomé, y otros representantes de iglesias y comunidades cristianas.

La petición por la unidad estuvo presente en las palabras que el Papa dirigió al apóstol san Pablo al inicio del año en el que se conmemora el bimilerario de su nacimiento. El deseo de lograr la unidad entre los cristianos también afloró en las palabras del patriarca Bartolomé, quien al día siguiente -festividad de los santos Pedro y Pablo- asistiría a la ceremonia papal en la basílica vaticana.

La apertura del Año Paulino en Roma coincidió con la apertura que se realizaba en Damasco (Siria), ciudad en la que se convirtió el apóstol. Sin embargo, en Tarso, ciudad natal de San Pablo, actualmente en Turquía, el acto se celebró el pasado 22 de junio. Aunque oficialmente no hay cristianos ni templos en esa ciudad, la jerarquía católica del país pidió poder utilizar durante este año un antiguo templo, hoy convertido en museo.

Antes del inicio de la ceremonia en Roma, como gesto simbólico, el Papa encendió la primera vela de un candelero que arderá en la basílica de San Pablo hasta la clausura de este año jubilar, el 29 de junio de 2009. El gesto del Papa fue repetido por los delegados de las demás confesiones cristianas. A continuación, la procesión entró al templo por la “puerta paulina”, que es distinta de la que se usa durante los años santos. El Año Paulino, en efecto, no es un Año Santo, sino un año temático en el que, además del impulso ecuménico, se propone que los cristianos profundicen en el conocimiento de la figura de San Pablo.

“Pablo quiere hablar con nosotros, hoy. Por eso he querido instituir este especial ‘Año Paulino’: para escucharlo y para aprender ahora de él, como nuestro maestro, la fe y la verdad”. El Papa añadió en su homilía que la primera enseñanza del apóstol es que “su fe no es una teoría, una opinión sobre Dios y sobre el mundo. Su fe es el impacto del amor de Dios en su corazón. Y así esta misma fe es amor por Jesucristo”.

El centro de este año jubilar será la basílica de San Pablo Extramuros, donde se espera que confluyan numerosas peregrinaciones. El Papa, a través de la Penitenciaria apostólica, ha establecido la concesión de indulgencias especiales para este año, tanto a beneficio de los peregrinos que visiten esa basílica romana como para los que participen en los actos que se organizarán en las iglesias locales.

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