¿Quién representa a los musulmanes?

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Uno de los principales problemas para la relación entre los poderes públicos y las comunidades musulmanas en los países europeos es la división entre las distintas corrientes islámicas a la hora de designar un interlocutor válido. Así se advierte en la situación de Francia, España y Alemania, donde las divisiones han impedido a menudo llevar a la práctica acuerdos ya establecidos con los gobiernos.

El Consejo Francés del Culto Musulmán (CFCM) nació con fórceps en 2003, gracias al empeño de Nicolas Sarkozy, entonces ministro del Interior, que quería contar con una representación unitaria del islam en Francia. Desde entonces ha sido cogestionado por los poderes públicos, sin que haya adquirido plena autonomía. Su inestabilidad se ha vuelto a manifestar ante las próximas elecciones para renovar sus órganos representativos, previstas para el próximo 8 de junio.

El número de delegados-electores se determina en función de la superficie de los lugares de culto, sistema establecido con el acuerdo de todas las partes en el momento de la creación del CFCM. Sin embargo, el presidente actual, Dalil Boubakeur, responsable de la federación de la Gran Mezquita de París, ha anunciado que no participará en las elecciones porque el sistema actual favorece “los lugares de culto recientemente edificados en la periferia urbana, que no reflejan en absoluto la sociología del islam en Francia”.

La nueva crisis del CFCM refleja la división interna del mundo musulmán francés entre el “islam argelino”, que se agrupa en la Gran Mezquita de París, y el “islam marroquí”.

El CFCM es el interlocutor de los poderes públicos para los asuntos relativos a la construcción de mezquitas, la formación de imanes, los sectores musulmanes en los cementerios, la organización de las fiestas religiosas, el nombramiento de capellanes en prisiones y hospitales… Pero la institución no ha llegado a imponerse entre los propios fieles musulmanes. Boubakeur ha denunciado “el fracaso del 80% de los consejos regionales del culto musulmán” (Le Monde, 6-5-2008).

España: faltan profesores del islam

En España el órgano representativo para la relación con los poderes públicos es la Comisión Islámica de España (CIE), en la que confluyen dos federaciones: la UCIDE (Unión de Comunidades Islámicas de España) y la FEERI (Federación de Entidades Religiosas Islámicas). En los órganos directivos de la FEERI predominan personas de confianza del gobierno marroquí. La comunidad marroquí en España es de unas 600.000 personas.

Pero en estas federaciones se agrupan facciones diversas, a veces irreconciliables. Y hay otras agrupaciones, como la Federación Musulmana de España, cuyo secretario, Yusuf Fernández, declaraba recientemente que “necesitamos una reforma de la Comisión Islámica de España para convertirla en una institución representativa y eficiente. Hay dos federaciones que monopolizan de forma ilegal la Comisión”.

La falta de eficiencia de la Comisión hace que no se hayan podido llevar a la práctica aspectos importantes del Acuerdo de Cooperación con el Estado que se firmó en 1992. Por ejemplo, el Acuerdo prevé que los alumnos musulmanes puedan recibir clases de islam en las escuelas, igual que los alumnos que desean estudiar religión católica. Sin embargo, no puede haber clases si no hay profesores. Según datos que facilita recientemente la UCIDE (El País, 3-05-2008), unos 120.000 alumnos han solicitado este año clases del islam, pero solo hay 41 profesores para atenderles.

El Ministerio de Educación afirma no tener cifras globales. Pero las autoridades educativas de las distintas comunidades autónomas aseguran que el problema es que los musulmanes no presentan profesores con la titulación necesaria. Los aspirantes a profesor han de poseer un título universitario, preferentemente de Magisterio, y haber recibido un curso sobre el ordenamiento jurídico español y los valores constitucionales.

Entre los proyectos anunciados por el nuevo gobierno de Rodríguez Zapatero está la revisión de la Ley de Libertad Religiosa de 1980, para “avanzar en la laicidad”, según ha dicho la vicepresidenta Fernández de la Vega. Otro de los objetivos es llevar a la ley los acuerdos que ya existen con otras confesiones no católicas, lo cual podría favorecer la implantación del acuerdo con los musulmanes. Pero lo que no podrá hacer el gobierno es crear un profesorado para enseñar el Corán.

Alemania: clases de religión para musulmanes

En Alemania la introducción de cursos de religión islámica en las escuelas públicas parece garantizada en el futuro, según un acuerdo de principio alcanzado el pasado marzo en la Conferencia sobre el islam, que reúne a representantes de los poderes públicos y de la comunidad musulmana. El ministro del Interior, Wolfgang Schäuble, que preside la Conferencia, afirmó entonces que existía un acuerdo, pero que podían pasar algunos años antes de que el sistema funcionara.

En las escuelas públicas alemanas hay clases de religión para alumnos católicos, protestantes, ortodoxos y judíos. En cambio, para los hijos de familias musulmanas no hay clases de religión.

Los obstáculos son, en primer lugar, la falta de una institución representativa de la comunidad musulmana. Desde abril de 2007 existe un consejo de coordinación que agrupa a las cuatro principales organizaciones musulmanas, que dicen representar a 2.000 mezquitas de las 2.900 existentes en el país. Sin embargo, las autoridades dudan de su representatividad ya que, según estimaciones del Ministerio del Interior, solo del 10% al 15% de los musulmanes forman parte de estas organizaciones. En Alemania hay 3,3 millones de musulmanes, de los cuales 2,2 millones son turcos.

Otra dificultad es la formación del profesorado para las clases de religión islámica. Por ahora solo algunas universidades ofrecen cursos de este tipo. Además, el Ministerio del Interior insiste en que las clases deben darse en alemán, lo que excluye la importación de profesores ajenos a la cultura alemana.

Por otra parte, dentro del sistema federal alemán, las cuestiones educativas son competencia de los Länder, lo que complica más la cuestión de las clases de religión.

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