Primera beatificación de un mártir bajo el comunismo en Europa

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Duración lectura: 1m. 40s.

El pasado domingo 15 de marzo, Juan Pablo II beatificó en la Basílica de San Pedro a Eugenio Bossilkov, obispo búlgaro fusilado en 1952 por el gobierno comunista de su país. Bossilkov es el primer mártir beatificado de la persecución religiosa que tuvo lugar en los países comunistas del Este de Europa después de la II Guerra Mundial. Antes que él han sido beatificadas otras personas que fueron víctimas de la persecución nazi, tales como Edith Stein o el Padre Kolbe.

En la ceremonia, el Papa dijo que Bossilkov ha sido una “de las tantas víctimas que el comunismo ateo ha sacrificado, en Bulgaria y otros lugares, en su programa de anulación de la Iglesia”, y propuso al nuevo beato como “un gran aliento para cuantos padecen todavía hoy injusticias y vejaciones a causa de su fe”.

Eugenio Bossilkov nació en Belene (Bulgaria) el 16 de noviembre de 1900. Ingresó muy joven en la orden de los pasionistas y fue ordenado sacerdote en 1926. Tuvo gran notoriedad como orador -dominaba siete lenguas- y colaboró en el periódico católico Istina. En 1947 fue nombrado obispo de Nikópolis, ciudad situada en el norte del país.

Durante cinco años Bossilkov mantuvo un dura pugna con las autoridades comunistas de su país, oponiéndose a las leyes antirreligiosas. Tras la aprobación de la ley especial sobre las confesiones religiosas, Bossilkov escribió: “Esta ley decidirá pronto nuestro futuro. Quieren que todos estemos obligados a jurarla. Ya contesté categóricamente que jamás lo haré”. En 1952 fue detenido por “espionaje y subversión” junto con otros sacerdotes y varias religiosas, y sometido a torturas. Condenado a muerte, fue ejecutado el 11 de noviembre de ese mismo año. El proceso de beatificación fue abierto poco después y en 1985 estaba ya prácticamente concluido. Sin embargo, con el fin de no provocar un enfrentamiento con el gobierno búlgaro, la Santa Sede optó por retrasar la beatificación.

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