Por qué atrae el catolicismo

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Duración lectura: 2m. 46s.

Los motivos que llevan a una persona a acercarse al catolicismo son muy variados, pues cada conversión responde a un proceso íntimo provocado por experiencias distintas. Pero cuando se miran de cerca los testimonios de los conversos es posible identificar algunos rasgos de la Iglesia católica que resultan especialmente atractivos.

En un libro publicado en Estados Unidos (1), el abogado y escritor John Beaumont estudia los motivos que han llevado a casi 500 norteamericanos destacados a convertirse al catolicismo entre los siglos XVII y XXI. Beaumont ha podido conocer esos motivos gracias a que muchos de ellos relataron su propio proceso de conversión. Russell R. Reno, director de la revista First Things, glosa algunos de ellos.

Visibilidad. El catolicismo atrae porque es visible. Lo es por sus grandes catedrales, pero también por otros signos tangibles como la vestimenta de los religiosos y los sacerdotes o las celebraciones litúrgicas. “Esta visibilidad multifacética es especialmente poderosa en nuestra cultura, que a menudo reduce la fe a la opinión privada o al sentimiento interno”.

Universalidad. La catolicidad de la Iglesia “hace más creíble el Evangelio”, pues demuestra que es válido para todo tiempo y lugar. Además, Reno cree que hoy la universalidad es muy apreciada en Occidente porque pone a la vista los límites de la cultura posmoderna, a la vez que libera de sus asfixiantes esquemas: “Entrar en la Iglesia es entrar en un mundo más grande”.

Continuidad. A lo largo de los siglos, la Iglesia se ha mantenido fiel a su identidad más profunda. Esta continuidad en la doctrina y en el ministerio habla a la gente sobre el origen divino de la Iglesia.

Autoridad. En una época marcada por el relativismo y la indiferencia, muchos agradecen que la voz fuerte de la Iglesia les advierta: ¡Párate! Si sigues por ahí, vas por mal camino.

Belleza. La banalidad estética que triunfa en ciertos ambientes culturales contrasta con la propuesta que hace la Iglesia sobre la belleza como vía para acceder a Dios.

Jerarquía. Reno explica el atractivo de la jerarquía de la Iglesia con el ejemplo de la Misa: gracias a la mediación del sacerdote, Dios se ofrece al hombre y el hombre se ofrece a Dios. La jerarquía no es un lastre en la vida de los católicos sino que “estimula la elevación espiritual, el ascenso del alma en oración a Dios”.

Santos. La variedad de santos que hay en la Iglesia, con sus rasgos y estilos propios, permite descubrir a cada católico nuevos horizontes espirituales de acuerdo con sus necesidades y su forma de ser.

Testimonio moral. La Iglesia es compasiva con las miserias humanas. Pero eso no significa que se conforme con las bajas expectativas. “A los seres humanos no nos gusta la mediocridad moral. Aspiramos a vivir de acuerdo con estándares elevados, ciertamente más elevados que los que nos ofrece nuestra época. La Iglesia católica satisface ese deseo”.

Otro comentario al libro de Beaumont destaca, además de estos motivos, otros dos: la Eucaristía y la Virgen María.

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Notas
(1) John Beaumont, The Mississippi Flows into the Tiber: A Guide to Notable American Catholic Converts to the Catholic Church. Fidelity Press. South Bend, Indiana (2014).