Plan pastoral de la Conferencia Episcopal española

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La Conferencia Episcopal española ha elaborado un plan pastoral para los años 1994-1997, con el fin de fortalecer y difundir la fe católica ante los problemas que plantea la evolución social y cultural. En un documento de 18 páginas, claro y conciso, la Conferencia señala los ámbitos más sensibles a la increencia y “a los que hay que atender pastoralmente con especial intensidad”. Los obispos están especialmente preocupados por la familia y la moral sexual, la formación cristiana de niños y jóvenes, y el compromiso ético y religioso en las relaciones laborales y en la vida pública. La Conferencia Episcopal no se conforma con proponer una pastoral de “mínimos”. Más bien busca nuevas maneras de “presentar la vida y la vocación del cristiano en toda su riqueza”.

Ante esta tarea reiteran el papel fundamental de los laicos y, por eso, afirman que su formación es imprescindible: “Ésta tiene que ser -dice el texto del plan- la tarea que ocupe más tiempo y esfuerzo de la vida apostólica de los sacerdotes diocesanos o religiosos”.

El documento recuerda que, en las circunstancias de la sociedad actual, la evangelización ha de tener una clara y permanente “dimensión apologética”. No se trata de volver a argumentos de viejo estilo, sino de “deshacer malentendidos”, superar las actitudes de suficiencia o menosprecio ante lo religioso, llegar a los puntos de interés de las personas ante cuestiones previas a la fe -como la libertad/responsabilidad, pervivencia, autenticidad, el sentido último de la propia vida- y “utilizar un vocabulario y unas nociones que sirvan a la vez para expresar genuinamente la doctrina de la Iglesia y resulten significativos para nuestros interlocutores”. Sin olvidar que “el testimonio definitivo que invita a la fe es el de la vida, muerte y resurrección de Jesucristo, con la vida y muerte de sus mejores discípulos, que son los santos”.

En conjunto, la Conferencia reconoce que “la Iglesia está redescubriendo la familia como lugar privilegiado de la acción pastoral y evangelizadora”. Concretamente, el texto señala que “es indispensable tratar de mejorar la preparación para el matrimonio y la vida familiar en todos sus aspectos religiosos y morales, y hay que contar con las familias como colaboradoras insustituibles en la evangelización de los niños y jóvenes”.

Al mismo tiempo, los obispos proponen una mayor atención a los medios de comunicación y al diálogo con los profesionales de la cultura. En síntesis, “hay que buscar decididamente las formas más asequibles y eficaces para lograr que el Evangelio esté presente en este mundo de la comunicación”. Y, respecto a la Universidad, los escritores y los artistas, “es preciso multiplicar las oportunidades de estar con ellos, de tratar detenidamente temas relacionados con la doctrina cristiana para deshacer malentendidos y ayudarles a descubrir el valor salvífico del Evangelio”.

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