Mujeres obispos, un nuevo obstáculo al diálogo católico-anglicano

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La decisión de la Iglesia de Inglaterra de ordenar a mujeres como obispos crea un “obstáculo enorme” al diálogo católico-anglicano, aunque este continuará, afirma Mons. Brian Farrell, secretario del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos, en declaraciones a la agencia Zenit.


La decisión adoptada en el Sínodo que acaba de celebrarse en York afecta solo a la Iglesia de Inglaterra, que es una de las 38 provincias que componen la Comunión Anglicana, y aún debe ser ratificada en 2012. Otras provincias ya tienen mujeres obispo. Mons. Farrell cree que en la Iglesia de Inglaterra “este proceso continuará, porque la mayoría quiere eso”.

El Sínodo rechazó las fórmulas conciliatorias, propuestas por el primado Rowan Williams y el arzobispo de York, John Sentamu, en las que una parroquia podría rechazar la autoridad de su obispo diocesano mujer, y ponerse bajo la autoridad de otro obispo varón. Ahora, explica Farrell, “la parroquia tiene solo la opción de quedarse en comunión con su propio obispo o salirse de la Iglesia de Inglaterra. Hablando con precisión, eso ocasionaría la pérdida de miembros, pero no un cisma dentro de la Iglesia de Inglaterra.”

A la pregunta de qué repercusiones tendrá la decisión de consagrar mujeres obispo sobre el diálogo ecuménico, Farrell contesta: “Todas la Iglesias del primer milenio, católica, orientales y ortodoxas, afirman que solo hombres pueden ser ordenados. Estas Iglesias ven la ordenación de la mujer como un abandono ilegítimo de la Tradición auténtica. Por lo que se refiere al dialogo ecuménico, algunas provincias anglicanas tienen desde hace tiempo mujeres obispo, y el diálogo ha seguido adelante.

Naturalmente, el diálogo debe hacerse cargo de esta situación, y reconocer que se ha creado un obstáculo enorme para la consecución de la finalidad del diálogo mismo, que sería la comunión eclesial total y visible. El diálogo católico-anglicano seguirá adelante dentro de estos parámetros.”

Ante las informaciones que apuntan a la posibilidad de que grupos disidentes anglicanos se acojan al Ordinariato personal creado por la Santa Sede para anglicanos que entran en comunión con la Iglesia católica, Farrell se muestra cauto: “Lo que será la realización concreta de lo previsto en la Anglicanorum Coetibus está todavía por verse. Cualquiera que profese la fe católica y no tenga impedimento puede pedir entrar en la comunión católica. Anglicanos o ex-anglicanos pueden entrar en esta comunión a través de una jurisdicción que permite la preservación de algunos elementos de la tradición anglicana. Como pueden también pedir, simplemente, ser recibidos en la parroquia católica local.

“Un particular problema de discernimiento se presenta cuando se trata de grupos. No todos los grupos tienen la misma ‘consistencia eclesial’. En definitiva toca a la Conferencia Episcopal de un país o región, estudiar bien lo que se puede y se debe hacer. No puedo prever si van a ser muchos o pocos.

“Lo que conviene recordar es que lo que algunos llaman ‘anglicanos tradicionalistas’ suelen ser de la parte evangélica de la Comunión Anglicana, y por tanto lejanos a la Iglesia católica en sus convicciones eclesiológicas.”

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