Los abuelos, en la cadena de transmisión de la fe

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Duración lectura: 2m. 51s.

La convicción de que los mayores no son un problema sino un recurso es compartida por el Consejo Pontificio para la Familia, que del 3 al 5 de abril ha celebrado en Roma su Asamblea plenaria dedicada precisamente al tema: “Los abuelos, su testimonio y presencia en la familia”.

El arzobispo Fernando Filoni advirtió el peligro de marginar a los mayores considerándoles “una carga”. Actualmente, sobre todo en las grandes ciudades, “donde los ritmos diarios son acelerados, frecuentemente es la cultura de la eficiencia la que domina, por lo que los ancianos al final se encuentran solos”, lamentó.

Pero los mayores pueden ser un recurso positivo para la familia y para toda la sociedad, dijo el prelado italiano. Son “custodios de una memoria colectiva” que puede ayudar a contemplar con esperanza el presente y el futuro; son “intérpretes privilegiados de ideales y de valores comunes que rigen la convivencia civil”; son “capaces de comprender la complejidad de la vida desde los acontecimientos que han tenido que afrontar” y enseñan a “evitar los errores del pasado”, sintetizó Filoni.

Si en un país como España los abuelos jóvenes están proporcionando muchas veces una ayuda necesaria en la atención de los nietos, en los países de emigración no es raro que los abuelos desempeñen una indispensable suplencia cuando el padre o la madre faltan. Por eso una de las ponencias, a cargo de Mons. Agostino Marchetto, se ocupó de “la figura de los abuelos en la familia de los migrantes”.

Marchetto, que se ocupa en la Santa Sede de la Pastoral de los Migrantes, destacó que “en relación con los valores, la contribución educativa de los abuelos es fundamental”, puesto que “con su vivencia y experiencia ayudan a los niños a mirar las vicisitudes terrenas con más sabiduría”. “Se puede afirmar -dijo el arzobispo- que los abuelos inmigrantes son personas disponibles en la colaboración con los padres en la formación de los nietos, a quienes ofrecen consejos y apoyo en la educación, según las tradiciones del país de origen”.

Muchas veces también en los países de tradición católica los abuelos han pasado a tener un nuevo papel en la transmisión de la fe. A esto se refirió el secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone, quien resaltó el seguro apoyo que ofrecen unas personas que “transmiten valores perennes a las nuevas generaciones”. “Los ancianos nos recuerdan que la vida en la tierra es una parábola con un inicio, un desarrollo y un fin, y que para hallar la plenitud de la vida, ésta debe tener como referencia valores no efímeros”.

El cardenal agregó que en una sociedad en la que muchos jóvenes llevan vidas en las que los valores éticos “son cada vez más superficiales y están dominados por el hedonismo imperante”, es importante la función de los abuelos, como “auténtica cadena de transmisión de la fe a las nuevas generaciones”.

Este papel de los abuelos en la familia y en la Iglesia fue también abordado por Benedicto XVI en la audiencia que concedió a los participantes en la asamblea.

El Papa reiteró que los abuelos “siguen siendo un testimonio de unidad, de valores basados en la fidelidad a un único amor que genera la fe y la alegría de vivir”.