Lo que un rabino aprendió de Juan Pablo II

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Duración lectura: 2m. 54s.

Michael Schudrich, jefe de los rabinos de Polonia, conmemora el cuarto aniversario de la muerte de Juan Pablo II en un artículo publicado en el Washington Post (3-04-09). El rabino elogia la capacidad que tuvo el Papa polaco de tender puentes y de permanecer abierto a las tradiciones de los demás.

Schudrich, nacido en Nueva York en 1955, tuvo su primer contacto con el catolicismo a los siete años. Un sábado se dirigía a la sinagoga con su padre, un importante rabino, y se encontró en una iglesia cercana había crespones negros. Su padre le explicó que había fallecido el Papa Juan XXIII, un hombre que había hecho muchas cosas buenas. “Recuerdo que comprendí, por primera vez en mi vida, que el bien y la grandeza pueden existir fuera de la propia religión. Una lección crucial para un niño”.

En 1979, Schudrich estaba en una escuela rabínica en Polonia, y le extrañó encontrar una foto de Juan Pablo II colgada en la casa de unos amigos judíos. Aquello le sorprendió, pero poco a poco fue comprendiendo el aprecio que tenían sus colegas al pontífice católico.

“En 1990, yo trabajaba en Varsovia y oía muchas historias sobre el empeño de Juan Pablo II por aprender de los demás”. “El Papa comprendió el concepto judío del ‘otro’. Cuando alguien tiene claras sus propias raíces, entonces puede beneficiarse de las tradiciones religiosas de los demás. Cuanto más abierto está uno, más enriquece sus creencias y se gana el respeto y el aprecio del ‘otro’”.

Schudrich recuerda la única vez que se encontró a solas con Juan Pablo II. Fue en una audiencia privada con motivo del décimo edición del “Día del judaísmo”, una celebración que instauró la Santa Sede. “El Papa me cogió la mano, mi mano en la suya, comunicando mucho más con ese gesto que lo que puede transmitir cualquier lenguaje. ¡Cuánto aprendí de esa experiencia!”

Cuando murió Juan Pablo II, Schudrich organizó una conmemoración religiosa en su sinagoga de Varsovia. “La sinagoga estaba abarrotada. Asistieron más de 1.000 personas: varios cientos de judíos polacos y el resto católicos . Cientos de católicos que veían normal participar en una oración por el Papa en una sinagoga de Polonia . En ese momento comprendí cómo había cambiado el mundo Juan Pablo II. Lo que había practicado durante toda su vida, empezaban a imitarlo muchas personas”.

Schudrich concluye su artículo aludiendo a la confusión suscitada en algunos ambientes judíos a raíz del caso Williamson. A su juicio, esta controversia no debe empañar el diálogo entre judíos y cristianos. “En los últimos dos meses hemos aprendido que habrá momentos difíciles en nuestras relaciones, pero gracias a los 40 últimos años de diálogo y de debate podemos sacar experiencia para esos momentos y avanzar hacia delante”.

“Como judío y como rabino, he aprendido de Juan Pablo II que cuanto más me abro a las demás religiones, más capacitado estoy para transmitir las enseñanzas del Talmud. Por el contrario, cuando me cierro al ‘otro’, estoy poniendo límites a los rayos de luz, de verdad y de felicidad (…) Agradezco a Juan Pablo II que me haya enseñado a ser mejor judío”.

Ver artículo original.