Libros para dar sentido a la vida

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El 12 de marzo se entregó a la policía en Atlanta Brian Nichols, un hombre que el día anterior había matado a cuatro personas al escaparse cuando iba a ser sometido a juicio. Nichols decidió entregarse tras oír lo que leía Ashley Smith, una mujer a la que había forzado a esconderle en su apartamento: se trataba del libro “The Purpose Driven Live” (“La vida guiada por un sentido”), del predicador evangelista californiano Rick Warren.

Warren ha vendido más de veinte millones de esta obra editada en 2002 (“El País”, 16-03-2005), cuyo índice y primeros capítulos pueden consultarse en una página web: www.purposedrivenlife.com. El autor propone a los lectores hacer un viaje de 40 días, semejante al período de la estancia de Moisés en el Sinaí, de Cristo en el desierto o a los 40 días de penitencia que hicieron los ninivitas. Su mensaje es sencillo: nada en la vida es casualidad, Dios está detrás de cada acontecimiento. Estamos hechos por Dios y para Dios y de poco sirve “buscarse a sí mismo”: hay que buscar a Dios.

El autor propone leer uno de los capítulos cada día, y todos terminan con un punto de consideración, un versículo bíblico y una pregunta. Así, el capítulo 1 (“Todo comienza por Dios”) termina con la consideración “no se trata de mí” y la pregunta-propósito de recordar que la vida se vive para Dios, y no para uno mismo. La consideración del segundo capítulo es igual a su título: “mi vida no es un accidente”; y el propósito de aceptarnos como somos. Tras la introducción, cinco capítulos proponen otros tantos propósitos que señalan el sentido de la vida: dar gusto a Dios; formar parte de la familia de Dios; ser como Cristo; servir a Dios; cumplir una misión.

Hablando de vocación a los suecos

Warren en versión europea podría ser el caso de la psicoterapeuta sueca Patricia Tudor-Sandahl, única mujer que dirige ejercicios espirituales sin ser teóloga en la Fundación evangélica Berget. Nacida en 1940, ha publicado cinco libros, el último de los cuales, “En given väg” (“Un camino dado”) ha salido a la calle en marzo. Trata sobre la misión que cada persona tiene en la vida, de una fuerza interior que entra en juego para darle a conocer su tarea en el mundo.

En declaraciones realizadas a “Svenska Dagbaldet” (1-03-2005), explica su idea de vocación: “La vocación en la vida de cada persona está relacionada con lo que yo siento que me da alegría y paz, lo que para mí es esencial y aquello de lo que en realidad se puede prescindir; qué es lo que me da energía y qué cosas me la quitan, qué es lo que me motiva para de verdad meterme de lleno en lo que hago”. Un planteamiento en el que, como en el caso de Warren, se trata más bien de salir que de encerrarse en uno mismo. De ahí que, aunque pueda parecer sorprendente en un protestante, dedique un capítulo a la “dirección espiritual”: “Muchos me preguntan si, para esto, debe creer uno en Dios. Y entonces respondo que sí. Uno necesita ponerse en conexión con el todo, darle permiso para abrir la puerta del espíritu”.

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