Reacciones anglicanas a la propuesta de la Santa Sede

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Duración lectura: 8m. 31s.

El anuncio de la Santa Sede de crear unos “ordinariatos personales” para los anglicanos que deseen integrarse en la Iglesia católica conservando su patrimonio espiritual, ha tenido especiales repercusiones en Gran Bretaña y en Estados Unidos. Seleccionamos algunos comentarios publicados en estos días.

(Actualizado el 3-11-2009)

Los comentaristas especulan sobre cuántos anglicanos pasarán a la Iglesia católica, teniendo en cuentan los efectivos de los grupos organizados que están descontentos con la evolución de la Comunión Anglicana.

Según recoge The Times (21-10-2009), el obispo de Fulham, John Broadhurst, líder del grupo Forward in Faith, opuesto a la ordenación episcopal de mujeres, saludó el anuncio del Vaticano como un “momento decisivo” y predijo que, a juzgar por los efectivos de su grupo, más de mil pastores anglicanos pasarían a la Iglesia católica.

Otro grupo que lleva tiempo buscando la unión con Roma es la Traditional Anglican Communion, una organización escindida que representa a 400.000 fieles en todo el mundo. Está liderada por el arzobispo australiano John Hepworth, que ha intervenido en las negociaciones con Roma para lograr la comunión plena. Hepworth, que fue sacerdote católico, casado, padre de tres hijos, no podría ser obispo dentro de los Ordinariatos personales previstos para acoger a los ex anglicanos.

En un comunicado de respuesta al anuncio del Vaticano, Hepworth aseguró que la Comunión Tradicional Anglicana “está profundamente conmovida por la generosidad del Santo Padre”. “Esto es más de lo que soñábamos y de lo que nos atrevimos a incluir en nuestra petición hace dos años”. Y afirmó que el proceso para llegar a la unidad plena con la Iglesia católica comenzará enseguida.

En Inglaterra, las negociaciones con el Vaticano han sido realizadas por dos obispos anglicanos, los llamados “obispos volantes”, pues fueron creados para ocuparse de la atención pastoral de los anglocatólicos de todo el país opuestos a la ordenación de mujeres. Cuando el pasado julio el Sínodo General de la Iglesia de Inglaterra aprobó la ordenación episcopal de mujeres, estos dos obispos llamaron otra vez a las puertas de Roma para arreglar la situación de sus fieles.

Como ha recordado el cardenal Levada, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, la medida que ha tomado la Santa Sede responde a peticiones de numerosos grupos anglicanos. Según The Times, en el Vaticano había divisiones respecto a la respuesta que había que dar a estas peticiones. Algunos eran reacios a abrir las puertas a estos anglicanos, por miedo a dañar las relaciones ecuménicas con la Iglesia de Inglaterra. Otros, especialmente en la Congregación para la Doctrina de la Fe, eran partidarios de la solución ahora adoptada para restablecer una “plena y visible comunión”.

La repercusión en la comunidad católica

Los comentaristas ingleses se preguntan también por las repercusiones que podría tener una gran afluencia de anglicanos en la comunidad católica. En Inglaterra y Gales hay, en teoría, 25 millones de anglicanos bautizados por 4,5 millones de católicos, aunque en la práctica van a misa los domingos más católicos que anglicanos. El comentarista del Times apunta que una entrada masiva de ex anglicanos podría perjudicar tanto los esfuerzos ecuménicos como “comprometer la identidad de la propia comunidad católica”. Por otra parte, la aceptación de un clero casado con familia -no solo ya en casos excepcionales- llevaría a una nueva visión sobre la necesidad del celibato de los sacerdotes.

La integración parece más sencilla en EE.UU., donde hay 77 millones de católicos frente a 1,8 millones de episcopalianos, y donde ya se han hecho acomodos especiales para recibir a grupos episcopalianos que querían ser católicos.

La Iglesia Anglicana de Norteamérica, que en diciembre de 2008 se separó de los episcopalianos, ha mostrado su apoyo a la decisión del Vaticano. Su arzobispo, Robert Duncan, ha declarado: “Nos alegra mucho que la Santa Sede haya abierto esta puerta, que representa otro paso en la creciente cooperación y relación entre nuestras Iglesias”.

El Rvdo. Jack Leo Iker, líder de otro grupo separado de los episcopalianos, afirma por su parte que la propuesta católica será acogida de diversos modos: “No todos los anglocatólicos pueden aceptar ciertas enseñanzas de la Iglesia católica, ni creen que primero deban volver a Roma para ser cristianos verdaderamente católicos”.

La oferta de la Santa Sede plantea también qué ocurrirá con los templos y posesiones de parroquias o de diócesis enteras que decidan dar el paso hacia la Iglesia católica. Aunque ya hay experiencias de iglesias compartidas entre miembros de diferentes confesiones, podrá haber dificultades.

Se mantendrá el diálogo ecuménico

Otro aspecto a tener en cuenta es la repercusión en las relaciones ecuménicas entre la Iglesia católica y la Comunión Anglicana. Algunos comentaristas interpretan la decisión vaticana de abrir las puertas a los anglicanos tradicionales como un cambio en el diálogo ecuménico, que hasta ahora ha buscado acercamientos progresivos. Pero también es verdad que ese mismo diálogo ha sido obstaculizado por la introducción en el anglicanismo de novedades -ordenación de mujeres, aceptación de la homosexualidad, etc.-, que la han alejado más de la unidad con la Iglesia católica y han provocado la fragmentación dentro de la Comunión Anglicana.

Aunque en el anuncio de la medida en el Vaticano y en el comunicado conjunto del arzobispo católico de Westminster, Vincent Nichols, y del arzobispo anglicano de Canterbury, Rowan Williams, se insiste en que continuará el diálogo católico-anglicano, no cabe duda de que nada será igual.

Según The Daily Telegraph (20-10-2009), por una parte, algunos ven el decreto de Benedicto XVI como un abierto intento de repescar a los anglicanos descontentos; por otra, podría ser una tabla de salvación para el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, que podría resolver los temas conflictivos en la Comunión Anglicana sin hacer malabarismos para contentar a todos.

Para el Times, otra consecuencia de la decisión del Vaticano es que, ahora que los anglicanos tradicionales tienen abiertas las puertas de Roma, será más fácil que el Sínodo de la Iglesia de Inglaterra apruebe definitivamente la ordenación episcopal de mujeres.

Benedicto, “el radical”

En un blog del Washington Post (30-10-2009), Patrick J. Deneen, director del Tocqueville Forum en la Georgetown University (Washington), critica las interpretaciones políticas que se han hecho sobre la decisión de Benedicto XVI de facilitar a los anglicanos su conversión a la Iglesia católica. A su juicio, “progresista” y “conservador” son etiquetas que se le quedan pequeñas al Papa.

Más que un progresista, Benedicto XVI es “un radical”. El radicalismo del Papa consiste en “buscar las raíces de los problemas” y, sobre esa base, reconstruir la unidad de los cristianos. Por eso, la solución ofrecida a los anglicanos hay que verla en el contexto de acercamiento de Roma con los lefebvrianos y los ortodoxos.

“Poner orden en la casa” de la cristiandad, que es lo que el Papa se ha propuesto, es algo que no encaja en las etiquetas simplistas de “progresista” y “conservador”. La motivación del Papa es espiritual y tiene que ver con el futuro del cristianismo y de la civilización occidental.

“Cometeríamos un grave error -concluye Deneen- si interpretásemos las acciones de Benedicto XVI en clave política. Él se ha embarcado en un proyecto mucho más ambicioso y de una clara trascendencia histórica”.

El Papa de los fundamentos

Para el comentarista norteamericano Ross Douthat, la iniciativa es otra muestra de la línea seguida por Benedicto XVI, que busca reforzar los fundamentos más que alcanzar entendimientos superficiales (The New York Times, 26-10-2009). Pero lo hace, según Douthat, yendo al encuentro de los dos extremos del espectro teológico.

“En sus encíclicas, Benedicto ha tratado asuntos -justicia social, protección del medio ambiente, incluso amor erótico- que resultan cercanos a los liberales no creyentes y los católicos tibios de mentalidad progresista. Pero en vez de detenerse en un punto de amplio acuerdo, sigue más allá, tratando de persuadir a sus lectores más liberales de que muchas de las creencias de ellos dependen de las raíces católicas de Occidente y solo se sostienen sobre el cimiento de una seria fe religiosa.

”A vez, el Papa ha bajado sistemáticamente las barreras a los cristianos conservadores que merodean en los umbrales de la Iglesia sin decidirse a entrar. Esta era la finalidad de su controvertido acercamiento a los católicos tradicionalistas cismáticos, y es lo que explica la actual apertura a los anglicanos”.

El próximo fin del confesionalismo británico

El escritor inglés A.N. Wilson cree que la reciente decisión del Papa contribuirá, de rebote, a acercar el fin del confesionalismo británico, si facilita el paso a la Iglesia católica de un número significativo de anglicanos (International Herald Tribune, 26-10-2009).

“En Inglaterra hay más católicos practicantes que anglicanos practicantes. Al cabo de una generación, en las Islas Británicas probablemente habrá más musulmanes que anglicanos practicantes. Gran Bretaña ya no podrá soportar el absurdo de las leyes relativas a la religión del monarca: la Ley de Instauración [Act of Settlement] y la Ley de Matrimonios Reales, que entre otras cosas prohíben que el soberano se case con una persona católica; o el Juramento de Coronación, que obliga a defender la religión protestante”.

En suma, dice Wilson, la decisión del Papa, aunque sea motivo de tristeza para algunos anglicanos, es una buena noticia para Gran Bretaña, “porque pondrá fin de manera formal a la idea de Estado confesional, y a la del monarca como símbolo y cabeza de la Iglesia oficial”.

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