La “tournée” de Sta. Teresa de Lisieux

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Duración lectura: 2m. 20s.

Santa Teresa de Lisieux (1873-1897) apenas viajó en su corta vida, transcurrida en la clausura desde los 15 años. Sin embargo, es la patrona de las misiones. La paradoja se explica por el espíritu universal de la santa, activa misionera mediante la oración. Ahora ese título de Teresa está siendo corroborado de un modo peculiar: sus reliquias están de misión continua por todo el mundo.

A lo largo del siglo XX no ha dejado de crecer la devoción a Sta. Teresa del Niño Jesús. Su autobiografía, Historia de un alma, ha alcanzado enorme difusión. Prueba de la popularidad de esta santa es la veneración que se tributa a sus restos, según refleja un reportaje de Le Figaro (24- IX- 99).

El cofre con las reliquias de Sta. Teresita recorrió Francia después de la II Guerra Mundial. En 1994 volvió a salir de Lisieux, en dirección a Lyon, Marsella, París y otras ciudades francesas. Desde entonces casi no ha parado en casa. Entre 1995 y 1997 las reliquias fueron llevadas a Bélgica, Luxemburgo, Alemania e Italia. De nuevo en París, durante la Jornada Mundial de la Juventud de 1997, millares de jóvenes las veneraron día y noche en la basílica de Nuestra Señora de las Victorias. La siguiente escala fue Roma, donde Juan Pablo II declaró a Sta. Teresa Doctora de la Iglesia.

Después, las reliquias estuvieron en Italia, Suiza, Austria y Eslovenia, para seguir con una gira de un año por Brasil en 1998. A comienzos de 1999 fueron a Holanda. De marzo a junio, a Rusia, desde Moscú a Vladivostok, e hicieron varias escalas en Kazajstán. De julio a septiembre han sido veneradas en Argentina. Ahora están en Estados Unidos, donde visitarán 112 ciudades. En febrero del 2000 seguirán viaje a Filipinas, Taiwán y Hong Kong. Retornarán a Roma para la Jornada Mundial de la Juventud del año próximo y volverán a cruzar el Atlántico hasta México, donde permanecerán cuatro meses del 2001. Y la agenda está llena hasta el 2002, con viajes a otros países occidentales, al Próximo Oriente, al continente africano y a Polinesia.

“¿Conoce usted algún personaje que tenga tantos compromisos hasta esa fecha?”, pregunta con picardía el P. Raymond Zambelli, rector de la basílica de Lisieux, al autor del reportaje. El P. Zambelli ha recopilado 35 volúmenes de documentos y testimonios sobre los viajes de las reliquias y resume así la eficacia de esta misión: evangelización, conversiones y gracias abundantes. También explica el fervor que despiertan: “La gente no va para venerar unos huesos, sino una presencia tangible de alguien a quien aman y cuya vida fue totalmente coherente con el Evangelio”.