La “noche oscura” de la Madre Teresa de Calcuta

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Duración lectura: 4m. 2s.

¿Se puede ser santa y sufrir dudas de fe y ausencia de Dios? Este fenómeno es conocido en la mística cristiana, y fue san Juan de la Cruz quien lo llamó “noche oscura”, una etapa en el camino de algunos santos hacia la identificación con Dios. Pero cuando se trata de la Madre Teresa de Calcuta, icono de la santidad en el siglo XX, su sufrimiento interior contrasta más con su figura mediática.

La realidad es que la Madre Teresa de Calcuta sufrió durante décadas y hasta su muerte una honda aridez espiritual, que puso a prueba su fe. Así se pone de manifiesto en una colección de sus cartas recogidas en el libro Mother Teresa: Come Be My Light, que ha sido preparado por el P. Brian Kolodiejchuk, postulador de su causa de canonización. El libro se publica a principios de septiembre, a los diez años de la muerte de la religiosa. Recoge unas cuarenta cartas dirigidas a unos pocos consejeros espirituales, a los que abre su alma.

La crisis espiritual de la Madre Teresa comenzó en los años 50, poco tiempo después de la fundación de la orden de las Misioneras de la Caridad. Desde entonces -ha declarado al diario La Stampa el P. Kolodiejchuk-, “vivió una larga fase de oscuridad interior que se ha prolongó hasta su muerte”. “Se sabía unida a Dios, pero no lograba sentir nada”.

Anhelo y ausencia de Dios

La “noche oscura”, aclara el padre Cantalamessa, “es muy conocida en la tradición cristiana; quizá lo nuevo ha sido la manera en que la vivió la Madre Teresa. Pues mientras la ‘noche oscura del espíritu’ de san Juan de la Cruz es un período generalmente preparatorio al definitivo, que se llama ‘unitivo’, en el caso de la Madre Teresa parece que fue una situación estable, a partir de un cierto momento de su vida, cuando comenzó su gran obra de caridad, hasta el final”.

Cantalamessa piensa que esta situación prolongada tiene un significado: “Creo que la Madre Teresa es la santa de la era mediática, pues esta ‘noche del espíritu’ la protegió de la posibilidad de convertirse en víctima de los medios, es decir, de que se exaltara a sí misma. De hecho, ella misma decía que ante los más grandes honores y ante el interés de la prensa, no sentía nada porque vivía este vacío interior”.

También advierte que hay ahí una enseñanza para los no creyentes que viven con sufrimiento su situación: “En la Madre Teresa de Calcuta esta ‘noche oscura del espíritu’ convivía extrañamente con una paz y una felicidad que ella misma dice que no habría cambiado por nada en el mundo, como tampoco habría hecho ningún místico. Por lo tanto, es una llamada a los no creyentes honestos para hacer de su situación de vacío, de búsqueda del sentido de la vida un trampolín para lanzarse hacia la luz…”

El P. Kolodiejchuk ve en la actitud de la Madre Teresa un antídoto frente al sentimentalismo de nuestra cultura: “La tendencia en nuestra vida espiritual, y también en la actitud más general respecto al amor, es que lo que cuenta son nuestros sentimientos. Así que la totalidad del amor es lo que sentimos. Pero el amor auténtico a alguien requiere compromiso, fidelidad y vulnerabilidad. La Madre Teresa no ‘sentía’ el amor de Cristo, y podría haber cortado. Pero se levantaba a las 4.30 cada mañana por Jesús, y era capaz de escribirle: ‘Tu felicidad es lo único que quiero’. Este es un poderoso ejemplo, incluso en términos no puramente religiosos”.

“Antes de publicar las cartas, lo hemos hablado dentro de la orden”, dice el postulador. Esta nueva visión de la lucha interior de la Madre Teresa -ha explicado el P. Kolodiejchuk- “puede indicar también a los otros miembros de la orden cómo sobrellevar los momentos de oscuridad o de crisis espiritual, a lo largo de una vida no fácil, al servicio de los más pobres”.

Para la sucesora de la Madre Teresa, sor Nirmala, estas revelaciones sobre las crisis de fe de la fundadora de la orden no deben ser un obstáculo para su canonización: “Es el camino que Dios eligió para la purificación y la transformación de su ser interior (…), es una parte de la vida espiritual de la Madre”.

En el Vaticano estas cartas no causan extrañeza: estaban incluidas en las actas del proceso de canonización, y ya se había hablado de las crisis místicas de la Madre Teresa con motivo de su beatificación en 2003.