Juan Pablo II reza ante la Sábana Santa y anima a investigar sobre su autenticidad

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Duración lectura: 2m. 19s.

Por tercera vez, la segunda en su pontificado, Juan Pablo II estuvo en Turín y rezó arrodillado ante la Sábana Santa. En su discurso dijo que “la huella del cuerpo martirizado del Crucificado, que atestigua la tremenda capacidad del hombre de procurar dolor y muerte a sus semejantes, se alza como el icono del sufrimiento del inocente de todos los tiempos”.

Este discurso ha sido el texto pontificio más largo e importante de los escritos sobre el sudario. El Papa aseguró que la cuestión no es “materia de fe”. Con la misma cautela que el arzobispo de Turín, el Pontífice no habló de “reliquia” en ningún momento, sino que se refirió al lienzo como “icono” de Cristo y del sufrimiento de la Humanidad.

Pero también afirmó que “la Sindone es una provocación a la inteligencia”, con lo que subrayó que no está en absoluto refutada su autenticidad. Sobre esta cuestión, “al no ser materia de fe, la Iglesia no tiene competencia para pronunciarse”, sino que depende de las investigaciones científicas: “La Iglesia confía a los científicos el cometido de seguir indagando para encontrar respuestas adecuadas a los interrogantes ligados a este lienzo que, según la tradición, habría envuelto el cuerpo de nuestro Redentor cuando fue depuesto de la cruz”.

Fue Juan Pablo II quien permitió que se hiciesen los discutidos exámenes radiocarbónicos de 1988. En su actual visita a Turín volvió a invitar a los científicos a que los próximos estudios sobre el lienzo -tal vez después de la gran ostensión en el Jubileo del año 2000- se realicen “sin posturas predeterminadas que dan por ciertos resultados que no son tales”.

Aunque el Papa no se haya referido al sudario como “reliquia” -como ha hecho en otras ocasiones de modo no oficial-, sus gestos fueron significativos: se arrodilló dos veces ante la imagen y quiso dejar encendido un incensario ante el lienzo, “lo cual se hace solamente en la veneración de las reliquias o en la adoración del Santísimo”. Juan Pablo II advirtió que “lo que cuenta sobre todo para el creyente es que la Sindone es espejo del Evangelio”. El lienzo “tiene una relación tan profunda con cuanto narran los Evangelios sobre la Pasión y Muerte de Jesús, que todo hombre sensible se siente interiormente afectado y conmovido al contemplarla”.

Con esa conmoción el Papa se refiere a que la Sindone recuerda a “los millones de hombre que mueren de hambre, a los horrores perpetrados en tantas guerras (…) a cuantos no pueden gozar de los derechos civiles elementales, las víctimas de la tortura y del terrorismo y los esclavos de las organizaciones criminales”.

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