“Jesús de Nazaret” leído por…

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Duración lectura: 2m. 3s.

Carlo Maria Martini

En una reseña publicada en la revista 30 Giorni (mayo 2007) cuando apareció la edición italiana de Jesús de Nazaret, el arzobispo emérito de Milán, cardenal Carlo Maria Martini, decía:

“Ratzinger no niega el método histórico-crítico, pero señala efectivamente sus límites y riesgos, que nacen de la distinción cada vez más sutil de tradiciones estratificadas y de la transformación de hipótesis en verdades indiscutibles. El método histórico-crítico aplicado a los Evangelios nació entre los siglos XIX y XX en el ámbito de una historiografía basada en la hipercrítica. Sin embargo, este enfoque ha sido superado, al menos en parte, por la historiografía reciente. Estudiando el mundo greco-romano coetáneo de los Evangelios, ya no nos contentamos con las fuentes literarias, sino que recurrimos también a lo que nos dice la numismática, la papirología, la epigrafía…”

Así, algunas figuras que aparecían envueltas en la leyenda han demostrado ser históricas, advierte Marta Sordi. “Sin embargo, muchos exégetas, incluso actuales, no han estado al tanto de esta evolución y parecen haber perdido el contacto con las fuentes. Siguen construyendo sus interpretaciones sobre las hipótesis de sus predecesores, estratificaciones que se convierten para ellos en dogmas”.

Marta Sordi señala que si bien el método histórico crítico ha servido para conocer el carácter sapiencial y no histórico de libros del Antiguo Testamento como el de Job o el de Jonás, no tiene sentido ver de este modo los Evangelios, que pertenecen al género histórico. Pone como ejemplo el evangelio de San Lucas, que “utiliza un lenguaje y una arquitectura típica de la historiografía científica del tipo de Tucídides, con su llamaba a la akribia, el sentido crítico, y a la autopsia, que exalta el testimonio ocular de los hechos narrados.

”Por lo demás, los Evangelios son escritos de una época crítica, marcada por la transmisión escrita de los conocimientos. Cuánto se valoraba el testimonio directo de los acontecimientos lo demuestra el hecho de que los apóstoles, al elegir después de la Ascensión al que completaría el número de los doce, escogen a Matías porque había sido testigo de la vida de Jesús desde el Bautismo de Juan hasta la Resurrección”.