Interpretaciones divergentes del documento final

Los comentarios de prensa sobre el Sínodo de Obispos coinciden en que la Relación final es un buen documento de consenso, aunque en los temas más conflictivos se presta a interpretaciones variadas.

Georges Weigel, en First Things, afirma que la Relatio Finalis del Sínodo constituye una muy notable mejoría del Instrumentum Laboris.

“La gran diferencia entre los dos documentos ilustra cuán fructífero ha sido el camino que el Sínodo ha recorrido durante tres semanas que, a veces, resultaron difíciles”.

“El documento de trabajo era bíblicamente anoréxico. El informe final es ricamente bíblico, incluso elocuentemente bíblico”.

“A veces, el documento de trabajo parecía casi avergonzarse de la reiterada doctrina de la Iglesia sobre la indisolubilidad del matrimonio, las condiciones necesarias para la digna recepción de la Sagrada Comunión, y las virtudes de la castidad y la fidelidad. El informe final reafirma la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio, la Sagrada Comunión, y la posibilidad de vivir virtuosamente en el mundo post-moderno. Y lo hace sin reparos, llamando a la Iglesia a un anuncio más eficaz de las verdades de la que es portadora como patrimonio del mismo Señor Jesús, y a una atención pastoral más solícita de los que se encuentran en circunstancias conyugales y familiares difíciles”.

“El documento de trabajo pasaba prácticamente en silencio sobre el don de los hijos. El informe final describe a los hijos como una de las más grandes bendiciones, elogia a las familias numerosas, tiene cuidado de honrar a los niños con necesidades especiales, y alaba el testimonio de las felices y fructuosas parejas casadas y de sus hijos como agentes de evangelización”.

“El documento de trabajo estaba lleno de ambigüedades sobre la práctica pastoral y su relación con la doctrina. El informe final, aunque no sin algunas ambigüedades, deja claro que la pastoral debe comenzar a partir de una línea de fondo de compromiso con la reiterada enseñanza de la Iglesia, y que en realidad no existe una cosa tipo “catolicismo de opción local”, ya sea en términos de soluciones regionales-nacionales a los retos o soluciones parroquia-por-parroquia. La Iglesia sigue siendo una sola Iglesia”.

“El documento de trabajo también era ambiguo en su descripción de la “familia”. El informe final pone de relieve que no puede haber ninguna analogía adecuada entre la comprensión católica de “matrimonio” y “familia” y otros arreglos sociales, cualquiera que sea su estatus legal”.

“En resumen, el informe final, aunque no sin defectos, ha realizado un largo camino, -y a años luz del Instrumentum Laboris– en la línea de conseguir, con este proceso de dos años, lo que querían Francisco y muchos padres sinodales: engrandecer y celebrar la visión católica del matrimonio y de la familia como una luminosa respuesta a la crisis de las instituciones en el siglo XXI”.

Consenso y ambigüedad

La corresponsal del New York Times en Roma, Elisabetta Povoledo, escribe que la Relación Final del Sínodo como “todo buen compromiso permite a todos a cantar victoria”. Y hace un recorrido por los comentarios en medios de prensa y blogs católicos.

“Tanto los comentaristas y medios de prensa conservadores como los liberales, deliberadamente o no, parecen interpretar los pasajes de un modo que refuerza sus puntos de vista. Lo cual plantea la pregunta de si lo que los obispos habían anunciado como un documento de consenso, en lugar de construir puentes, puede ampliar las divisiones sobre temas críticos”.

Deliberadamente no controvertido en áreas polémicas, el informe del Sínodo “logra consenso a través de la ambigüedad”, escribe Thomas Reese en National Catholic Reporter. Esa ambigüedad sirvió para tranquilizar a los obispos que temían cambios en la doctrina católica, mientras que a aquellos que querían cambiar les da la esperanza de que el Papa podrá actuar con total libertad cuando saque sus conclusiones del sínodo.

Algunos comentaristas católicos elogiaron el documento considerándolo “una apertura prudente a los divorciados católicos vueltos a casar”, afirmaba el diario italiano La Repubblica. Otros señalaron que los obispos habían construido sobre las normas existentes, sin cambiar nada realmente.

Comunión de los divorciados

El mejor ejemplo de interpretaciones contradictorias es, probablemente, la cuestión de si los católicos divorciados vueltos a casar sin una anulación pueden recibir el sacramento de la Comunión.

Para el cardenal George Pell, prefecto de la Secretaría de Economía del Vaticano, la Relación final “no ha sido ambigua” en el tema de los divorciados vueltos a casar, sino en todo caso “insuficiente”, explica al periodista Edward Pentin en una entrevista para National Catholic Register.

Si se examina detenidamente el párrafo 85 de la Relación final, dice Pell, el texto está remitiendo a los criterios señalados por Juan Pablo II en la Familiaris consortio, n. 84. Otra cosa es que “a muchos padres sinodales les hubiera gustado una explicación un poco más explícita”.

En su opinión, el documento “ha sido redactado de forma inteligente para llegar a un consenso”. Y así, “ha obtenido un consenso enorme en 92 de los 94 párrafos”.

Recuerda que el texto “no hace mención alguna a la comunión de los divorciados vueltos a casar” y, desde luego, “no hay nada en el texto” que permita defender, como han hecho algunos medios, que la Iglesia está autorizando el acceso a la comunión de estas personas sobre la base del discernimiento caso por caso.

Refiriéndose al conjunto de la Relación, Pell dice que “el documento final es inmensamente mejor que el Instrumentum laboris [documento de trabajo], en todos los sentidos. Está escrito con elegancia, está estructurado con más claridad, el nivel de argumentación no es vergonzosamente bajo, y es un documento de consenso”.

Interpretaciones divergentes

El arzobispo de Chieti-Vasto, Bruno Forte, secretario especial del Sínodo, explica en una entrevista para la radio de la Conferencia Episcopal italiana (Radio InBlu), que el documento final del Sínodo permitiría “en algunos casos” el acceso a la comunión de los divorciados vueltos a casar, después de “un examen de conciencia y de un proceso de discernimiento con sus pastores”.

Concretamente, Forte menciona el caso “de los divorciados que a veces no solo tienen una responsabilidad hacia su cónyuge [actual], sino también hacia los hijos [del segundo matrimonio], que hacen imposible un retorno a situaciones preexistentes”.

Gerard O’Connell, en America, la revista de los jesuitas de Estados Unidos, dice que a pesar de una fuerte presión para cerrar las puertas, el documento de los obispos “ha fortalecido enormemente la mano de Francisco en su esfuerzo por construir una iglesia”, que sea misericordiosa y no moralista.

Otros simplemente se sienten decepcionados, como las organizaciones de activistas homosexuales. En la Relación Final los obispos afirman que la iglesia no piensa que las uniones del mismo sexo sean parte del “plan de Dios para el matrimonio y la familia”. Marianne Duddy-Burke, directora ejecutiva de Dignity, una organización de gays católicos, dijo que el documento era “profundamente decepcionante”.

El párrafo que plantea cómo los católicos vueltos a casar podrían integrarse más plenamente en la vida de la iglesia a través de un proceso de reflexión y penitencia con un sacerdote, apenas logró la mayoría necesaria de dos tercios, con 178 votos a favor y 80 en contra. En ningún párrafo se menciona la posibilidad de acceder a la comunión sacramental, “porque –afirma Thomas Reese en The National Catholic Reporter– esa era la única forma en que los párrafos podrían obtener una mayoría de dos tercios”.

Schönborn: discernimiento

Marco Ansaldo, en La Repubblica, publica una entrevista con el cardenal Christoph Schönborn, arzobispo de Viena.

“Ha sido un Sínodo histórico.(…) Como enseñó Ignacio de Loyola, el discernimiento es la palabra clave del Sínodo, ya que cada caso es diferente. No hay una receta, solo observar, acompañar, discernir. Estas son las tres palabras que el Papa nos ha enseñado”.

A la pregunta de si el acceso a los sacramentos para los divorciados será ahora es más fácil, el cardenal responde: “En el documento no encontrará ninguna referencia directa a los divorciados vueltos a casar, pero la cuestión se afronta de modo lateral. Esto es intencionado. Porque se aportan los criterios fundamentales de discernimiento, en función de la situación que tenemos delante. Y cada una es diferente de las otras”.

“Hay un enorme ámbito de distintas situaciones, que Juan Pablo II afrontó hace treinta años en la Familiaris Consortium. Tenemos que ver exactamente estas situaciones, entenderlas, no ir con recetas, sino seguir unos criterios. Esto es lo que hemos intentado conseguir”.

Respecto a las uniones homosexuales, “ha habido una decisión clara en la Relación final de no abordar la cuestión. Son situaciones que necesitan otro idioma, de definiciones adecuadas. Y su definición de matrimonio no puede ser aceptada por nosotros. Comprendo que [la situación] deba ser ordenada en un marco jurídico, pero no por nosotros aquí en el Sínodo. No era aquí el tema central”.

El principal mensaje del Sínodo, según Schönborn, es que “la familia no está superada, que no es un modelo pasado. La familia es la más importante de las “redes”, es una red formidable, también la familia herida, como puedo testimoniar por mi experiencia familiar como hijo de divorciados”.

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