Francisco: la misericordia es creativa

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En la carta apostólica Misericordia et misera, el Papa recoge la experiencia del Año Santo recién concluido y la toma como pauta para el futuro. Ofrecemos un resumen con los temas principales del documento.

El título de la carta está tomado de san Agustín, que en su comentario al pasaje del perdón a la adúltera (Jn 8, 1-11) lo describe como el encuentro entre la misericordia (Jesús) y la miserable (la mujer).

Terminado el Año Santo, Francisco señala que “la misericordia no puede ser un paréntesis en la vida de la Iglesia, sino que constituye su misma existencia, que manifiesta y hace tangible la verdad profunda del Evangelio”.

La misericordia es fuente de alegría

“La alegría del perdón es difícil de expresar, pero se trasparenta en nosotros cada vez que la experimentamos. En su origen está el amor con el cual Dios viene a nuestro encuentro, rompiendo el círculo del egoísmo que nos envuelve, para hacernos también a nosotros instrumentos de misericordia”.

“Es el momento de dejar paso a la fantasía de la misericordia para dar vida a tantas iniciativas nuevas, fruto de la gracia”

La alegría muestra también que el perdón no es conquista, sino regalo. “Ninguno de nosotros puede poner condiciones a la misericordia; ella será siempre un acto de gratuidad del Padre celestial, un amor incondicionado e inmerecido”. “No existe ley ni precepto que pueda impedir a Dios volver a abrazar al hijo que regresa a él reconociendo que se ha equivocado, pero decidido a recomenzar desde el principio. Quedarse solamente en la ley equivale a banalizar la fe y la misericordia divina. Hay un valor propedéutico en la ley (cf. Ga 3,24), cuyo fin es la caridad (cf. 1 Tm 1,5). (…). Incluso en los casos más complejos, en los que se siente la tentación de hacer prevalecer una justicia que deriva sólo de las normas, se debe creer en la fuerza que brota de la gracia divina”.

Devolver la confesión a su puesto central

Por medio de los sacramentos se actualiza constantemente el don de la misericordia divina. “La celebración de la misericordia tiene lugar de modo especial en el Sacramento de la Reconciliación”. Durante el jubileo, dice el Papa, “he recibido muchos testimonios de alegría por el renovado encuentro con el Señor en el Sacramento de la Confesión”.

“El Sacramento de la Reconciliación necesita volver a encontrar su puesto central en la vida cristiana; por esto se requieren sacerdotes que pongan su vida al servicio del ‘ministerio de la reconciliación’ (2 Co 5,18)”. A los confesores les dice: “Os agradezco de corazón vuestro servicio y os pido que seáis acogedores con todos; testigos de la ternura paterna, a pesar de la gravedad del pecado; solícitos en ayudar a reflexionar sobre el mal cometido; claros a la hora de presentar los principios morales; disponibles para acompañar a los fieles en el camino penitencial, siguiendo el paso de cada uno con paciencia; prudentes en el discernimiento de cada caso concreto; generosos en el momento de dispensar el perdón de Dios”.

Medidas que se prolongan

El Papa ha decidido que continúen, hasta nueva orden, algunas disposiciones extraordinarias que dio para el jubileo.

Se prolongará el ministerio de los Misioneros de la Misericordia, sacerdotes con la facultad de perdonar también los pecados que están reservados a la Sede Apostólica. Será un “signo concreto de que la gracia del jubileo siga siendo viva y eficaz, a lo largo y ancho del mundo”.

También prolonga Francisco a todos los sacerdotes “la facultad de absolver a quienes hayan procurado el pecado de aborto”, concedida para el periodo jubilar. “Quiero enfatizar con todas mis fuerzas que el aborto es un pecado grave, porque pone fin a una vida humana inocente. Con la misma fuerza, sin embargo, puedo y debo afirmar que no existe ningún pecado que la misericordia de Dios no pueda alcanzar y destruir, allí donde encuentra un corazón arrepentido que pide reconciliarse con el Padre”.

Igualmente continúa la posibilidad de recibir la absolución sacramental de manos de los sacerdotes pertenecientes a la Fraternidad San Pío X (lefebvrianos). Francisco lo ha decidido “por el bien pastoral de estos fieles, y confiando en la buena voluntad de sus sacerdotes, para que se pueda recuperar con la ayuda de Dios, la plena comunión con la Iglesia Católica”.

Escucha de la Palabra de Dios

El Papa quiere promover el recurso a la Biblia, que muestra la acción de la misericordia divina desde el principio de la humanidad. Así, “sería oportuno que cada comunidad, en un domingo del año litúrgico, renovase su compromiso en favor de la difusión, conocimiento y profundización de la Sagrada Escritura”.

Con respecto a la familia, “la experiencia de la misericordia nos hace capaces de mirar todas las dificultades humanas con la actitud del amor de Dios, que no se cansa de acoger y acompañar”

Entre otras iniciativas para concretar este empeño, “tendrá que estar la difusión más amplia de la lectio divina, para que, a través de la lectura orante del texto sagrado, la vida espiritual se fortalezca y crezca. La lectio divina sobre los temas de la misericordia permitirá comprobar cuánta riqueza hay en el texto sagrado, que, leído a la luz de la entera tradición espiritual de la Iglesia, desembocará necesariamente en gestos y obras concretas de caridad”.

La familia

“En un momento particular como el nuestro, caracterizado por la crisis de la familia, entre otras, es importante que llegue una palabra de gran consuelo a nuestras familias”.

“La belleza de la familia permanece inmutable, a pesar de numerosas sombras y propuestas alternativas”. A la vez, se ha de reconocer “la complejidad de la realidad familiar actual”. Ante esto, “la experiencia de la misericordia nos hace capaces de mirar todas las dificultades humanas con la actitud del amor de Dios, que no se cansa de acoger y acompañar”.

Esa actitud pastoral “exige, sobre todo de parte del sacerdote, un discernimiento espiritual atento, profundo y prudente para que cada uno, sin excluir a nadie, sin importar la situación que viva, pueda sentirse acogido concretamente por Dios, participar activamente en la vida de la comunidad y ser admitido en ese Pueblo de Dios que, sin descanso, camina hacia la plenitud”.

La artesanía de la misericordia

“Las obras de misericordia siguen haciendo visible la bondad de Dios”. Es necesario practicarlas con creatividad: “dejar paso a la fantasía de la misericordia para dar vida a tantas iniciativas nuevas, fruto de la gracia”.

“Las obras de misericordia son ‘artesanales’: ninguna de ellas es igual a otra; nuestras manos las pueden modelar de mil modos, y aunque sea único el Dios que las inspira y única la ‘materia’ de la que están hechas, es decir la misericordia misma, cada una adquiere una forma diversa”.

“El Sacramento de la Reconciliación necesita volver a encontrar su puesto central en la vida cristiana”

Lejos de haber quedado atrasadas, “las obras de misericordia corporales y espirituales constituyen hasta nuestros días una prueba de la incidencia importante y positiva de la misericordia como valor social”. Su vigencia permanente se renueva ante las necesidades de cada época. “No tener trabajo y no recibir un salario justo; no tener una casa o una tierra donde habitar; ser discriminados por la fe, la raza, la condición social…: estas, y muchas otras, son situaciones que atentan contra la dignidad de la persona, frente a las cuales la acción misericordiosa de los cristianos responde ante todo con la vigilancia y la solidaridad”.

“Podemos llevar a cabo una verdadera revolución cultural a partir de la simplicidad de esos gestos que saben tocar el cuerpo y el espíritu, es decir la vida de las personas”. En los cristianos debe arraigar una “cultura de la misericordia”, que “se va plasmando con la oración asidua, con la dócil apertura a la acción del Espíritu Santo, la familiaridad con la vida de los santos y la cercanía concreta a los pobres”.

Al final de la carta apostólica, el Papa comunica una iniciativa más. “Como otro signo concreto de este Año Santo extraordinario, se debe celebrar en toda la Iglesia, en el XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario, la Jornada Mundial de los Pobres. Será la preparación más adecuada para vivir la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, el cual se ha identificado con los pequeños y los pobres, y nos juzgará a partir de las obras de misericordia”.

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