En Lourdes sigue habiendo curaciones milagrosas

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Duración lectura: 2m. 37s.

Por más que avanza la ciencia -y a veces gracias a esos avances-, algunas cosas resultan inexplicables. Bajo el título de “Curaciones y milagros”, se celebrará del 21 al 25 de octubre, en Lourdes, un Congreso internacional de medicina para reexaminar el sentido de esas dos palabras y los criterios canónicos de una curación milagrosa. Ha sido organizado por el Centro católico de Médicos franceses y la Asociación Médica internacional de Lourdes.

Desde 1858, año de las apariciones de la Virgen a Santa Bernardette, la Iglesia ha reconocido como milagrosos 65 casos de curaciones en Lourdes. Por su parte, los médicos han comprobado 3.500 curaciones inexplicables científicamente, y por el santuario han pasado 2,3 millones de enfermos en peregrinaciones organizadas.

El pasado 1 de septiembre parece que la historia se ha vuelto a repetir. Un hombre de 58 años, Jean Salaun, paralítico en tercer grado desde hace un año, aunque ya llevaba más de doce en segundo grado, quedó repentinamente curado de su parálisis cuando ya estaba en su casa, tras la peregrinación a Lourdes del día anterior. Asegura que en Lourdes, mientras rezaba en la habitación del hospital vio a la Virgen que le decía: “Levántate, levántate”. Ese día se bañó dos veces en los manantiales del santuario, pero no pasó nada hasta su regreso al pueblo, La Loupe.

El jefe del equipo médico de Lourdes, Roger Pilon, ha recibido este año 23 personas con casos de posibles curaciones. Pero prefiere el rigor al trabajo en vano: “Llevo en mi puesto tres años. Sólo he abierto cinco expedientes, juzgando que las otras declaraciones no justifican un examen más profundo”.

Los criterios para discernir un hecho milagroso, que se determinaron en 1734 bajo el papado de Benedicto XIV, son, según el director del equipo médico de Lourdes, los siguientes: la enfermedad debe ser grave, lo cual se verificará mediante las técnicas más modernas que en cada momento histórico se posean; debe ser objetiva y comprobable por los médicos, por lo que no valen las enfermedades psíquicas que no pueden ser detectadas mediante radiografías o métodos similares de diagnóstico (se descarta como milagro la curación de una depresión, por ejemplo); debe ser incurable por cualquier tratamiento conocido. Además, la curación debe ser excepcionalmente rápida, sin convalecencia, es decir, total e instantánea; definitiva y sin recaída, por lo que no se puede afirmar que una curación es milagrosa, aunque haya cumplido los requisitos anteriores, si no ha pasado cierto tiempo prudencial.

“Antes de la declaración de milagro -continúa diciendo el Dr. Pilon- es preciso que se cumplan no sólo unos requisitos de tipo científico, sino también otros de tipo religioso. Por eso, nosotros, los médicos, no somos los que decimos si hay milagro o no, puesto que eso es deber de los obispos; nosotros nos limitamos a presentar un informe en el que queda claro que no hay ninguna causa humana que justifique esa curación”.

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