El peligro de los estereotipos culturales

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Abdallah Hammoudi, marroquí, profesor de antropología en la Universidad de Princeton, explica en declaraciones a Le Monde (8 enero 2002) las representaciones falseadas que se tienen en Estados Unidos de los musulmanes, y viceversa.

“Los fantasmas existen de una y otra parte. Por ejemplo, ‘los musulmanes o los árabes son culturalmente incapaces de acceder a la modernidad. Tienen una propensión natural a la violencia’. Cuanto más sufren estos fantasmas, más tienden a desarrollar otros al revés: ‘Occidente está corrompido, América e Israel son responsables de todos nuestros males’. (…) De ahí la frustración, debida al sentimiento de ser prisionero de la representación del otro. Cuanto más demonizados se sienten, más tienden a demonizar al otro”.

“El que detenta el poder de representación determina quién es terrorista y quién no. Por más que los árabes digan que los palestinos están empeñados en una lucha de liberación nacional, los términos utilizados sistemáticamente en Estados Unidos son ‘las violencias en Palestina’, violencias de las que los palestinos son los autores, no las víctimas. En Afganistán, durante la ocupación rusa, los gobernantes y la prensa americana hablaban de los ‘muyahidines’ y la ‘resistencia afgana’. De una manera general, se acredita la idea de que los árabes son ‘violentos’, ‘irracionales’. Su violencia se convierte en una componente constitutiva de su barbarie. Cuando un joven chino hace frente solo a un carro de combate, es un héroe; cuando lo hace un joven palestino, es una víctima de su propia violencia irracional”.

Hammoudi trata de hacer comprender que “los árabes y los musulmanes, como todos los seres humanos, son productos de la historia. Es falso y peligroso fijarlos en estereotipos o pseudo ‘constantes culturales’ que les predispondrían a la violencia y a la irracionalidad, una teoría extendida por desgracia en Estados Unidos”.

Hammoudi critica tanto la falta de democracia en las sociedades árabes y musulmanas, como la incomprensión de que son objeto estas sociedades en Occidente, sobre todo en Estados Unidos. “Muchos intelectuales americanos piensan que América está libre de todo reproche, porque es una democracia. Es lo que yo llamo el síndrome de Atenas. Atenas no se preocupaba de saber si Esparta era o no democrática, mientras no amenazara sus intereses vitales. Lo esencial para la Atenas democrática era protegerse dominando a la Esparta no democrática. De este modo, la democracia se transforma en su contrario cuando sale de sus fronteras. La democracia israelí, ‘la única de Oriente Medio’, se convierte en un argumento para justificar la ocupación. La democracia americana se convierte en un certificado de buena conciencia para defender intereses americanos en el extranjero”.

Hammoudi está considerado en Estados Unidos como un “árabe moderado”, calificativo que le parece equívoco. “Eso puede querer decir que apoyo el cambio por el diálogo y no por la violencia. Pero a menudo eso significa únicamente: tú eres simpático, porque no estás contra Israel. Pero si digo que la intifada es perfectamente comprensible, dejo inmediatamente de ser ‘moderado’. Así se hace sistemáticamente una diferencia entre musulmanes moderados y extremistas. Desde luego, también se habla de integristas cristianos o judíos. Pero nunca se oye hablar de ‘cristiano moderado’ o de ‘judío moderado’. ¿Por qué se habla así de un musulmán? Porque, naturalmente, el Islam no es moderado”.

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