Por primera vez en la historia italiana, un Papa hablará ante el Parlamento de Roma. Los presidentes de la Cámara, Luciano Violante, del Partido Democrático de Izquierda (ex PC) y del Senado, Nicola Mancino (Partido Popular), con motivo de los 80 años del pontífice, han invitado a Juan Pablo II a dirigirse a los parlamentarios italianos. A la sesión asistirán el presidente de la República y el gobierno en pleno. La fecha del acto no se ha fijado todavía, pero podría tener lugar a fines de este año o principios del próximo.
En su último viaje a Polonia, el Papa habló ante el Parlamento polaco en sesión conjunta, mientras que en 1988 lo hizo en el Parlamento de Estrasburgo y en la ONU en 1995.
Por una ironía de la historia, el primer pontífice que acudirá a Montecitorio no será italiano. El Parlamento de Italia como tal nace de la anexión de los Estados pontificios por los Saboya en 1870. El enfrentamiento entre el papado y la monarquía italiana termina en 1929, con la firma de los pactos de Letrán. Pero las relaciones entre la Santa Sede y el Estado italiano siguieron siendo muy especiales, sobre todo a partir de la conquista del poder político por la Democracia Cristiana, tras la victoria en las elecciones de 1948.
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Esta particular relación se ha mantenido durante cuarenta años, aunque la elección de Juan Pablo II y la posterior desaparición de la Democracia Cristiana la han cambiado sustancialmente. Ahora, con un Papa ajeno a la política italiana y la ausencia de un partido que agrupe a los católicos, Italia y la Santa Sede mantienen unas relaciones idénticas a las del Vaticano con cualquier otro país occidental.
Los italianos parecen muy favorables a este Papa: el 79% piensa que este pontífice “ha cambiado la historia de este siglo”, y el 92,5% tiene de Juan Pablo II “una opinión excelente”, según los últimos sondeos.