El nuevo procurador general de Colombia, un católico que no esconde su condición

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Alejandro Ordóñez Maldonado, elegido recientemente procurador (fiscal) general de Colombia con 81 de los 85 votos del Senado, ha ofrecido una entrevista para el diario El Tiempo, de Bogotá, en la que ha salido al paso de la leyenda negra que algunos adversarios a su candidatura pusieron a correr, y cuyos argumentos más tremebundos se concentraban, sobre todo, en la condición de católico confeso de este abogado de 54 años, natural de Bucaramanga.

Ordóñez, que fue postulado por el Consejo de Estado, formó parte de la terna en la que competían también el ex comisionado de Paz Camilo Gómez, postulado por la Corte Suprema de Justicia, y el académico y ex magistrado Germán Bustillo, candidato del presidente de la República, aunque la elección del nuevo procurador contó al fin con el favor del gobierno y de prácticamente toda la bancada opositora, incluyendo al Polo Democrático Alternativo y al Partido Liberal. El ganador atribuye este consenso a la solvencia de su carrera como juez y al público conocimiento de su vida personal, y señala además que “fue un acto de coherencia del Polo. Si ellos se dicen tolerantes y se dicen librepensadores, ¿por qué no tolerar al otro? Sería contrario a la tolerancia estigmatizar al otro porque no piensa como él”.

Sin esconder nada

El nuevo procurador, casado y padre de tres hijas, es egresado de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Santo Tomás de Bucaramanga, doctor en Derecho Administrativo, y aunque ha cumplido la mayor parte de su carrera en la judicatura, también ha ejercido como abogado y consultor. Fue asesor de la OEA para el proceso de institucionalización peruana entre 1991 y 1992, e incursionó en la política como concejal de su ciudad natal en 1986, representando al Partido Conservador. En 2004 llegó a la presidencia del Consejo de Estado. De su hacer como magistrado se recuerda que castigó los despidos por razones políticas en los organismos públicos y que sentó doctrina sobre la responsabilidad del Estado por los daños causados por minas antipersonales.

“Me conocen en mi vida privada y en mi vida pública, saben lo que pienso. Eso sí, con algunas deformaciones mediáticas”, dice Ordóñez, que reconoce haber tenido que vérselas con un sector de la prensa que le es especialmente hostil. La causa: el ahora procurador interpuso hace un tiempo una demanda, que no prosperó, contra la revista SoHo por una representación de la crucifixión que él y otras personas consideraron injuriosa.

“Soy católico practicante, a secas -reconoce Ordóñez-. Yo no me escondo para eso (…). Pero es que yo no tengo que esconder nada, yo no soy un ave rara. Aquí lo que existe es una especie de ‘cristianofobia’ (…). En mi hoja de vida no dice ‘yo soy católico’, eso no es parte de mi campaña”.

En su columna de El Tiempo, el escritor Daniel Samper Pizano, hermano del ex presidente Ernesto Samper, cargaba las tintas contra Alejandro Ordóñez llamándolo “intransigente y anacrónico extremista religioso” al que acusa de haber cometido “actos de sectarismo confesional”. ¿Cuáles? Haber puesto un crucifijo en el salón de plenarias cuando era presidente del Consejo de Estado.

Convicciones y respeto al pluralismo

El nuevo titular del Ministerio Público, que enfoca su próximo programa de actuación hacia tres frentes básicos -corrupción, crisis humanitaria y derechos humanos-, ha sido interrogado también sobre temas como el matrimonio homosexual. Y ha respondido: “Si usted me pregunta en materias de aborto, eutanasia, matrimonio homosexual, son claras mis posiciones, las tengo escritas (en sentencias). No soy partidario de ello”.

Preguntado sobre los mismos temas, sin embargo, Ordóñez había contestado al senador Armando Benedetti cuando todavía aspiraba a la Procuraduría General: “Si fuera magistrado de la Corte Constitucional, los declararía inexequibles. Aspiro a la Procuraduría, donde no puedo discutir y estoy limitado por la ley a defender los derechos fundamentales de todos los ciudadanos”.

A propósito, precisamente, de este respeto al marco legal, Ordóñez ha recordado a El Tiempo que “la Constitución la hicieron las más disímiles tendencias y concepciones ideológicas. La Constitución no es lo que dicen algunos que pretenden que sólo los que ejercen un fundamentalismo libertario la interpretan adecuadamente”. El jurista ha calificado de “cavernario” el empeño de excluir a los católicos de los cargos públicos por el mero hecho de serlo: “¿Un marxista puede ejercer funciones públicas del Estado colombiano? ¿Un agnóstico puede? ¿Un católico podrá ejercerlas? Lo contrasto a demostrar que no”.

Lea íntegra la entrevista (El Tiempo, 13-12-2008)

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