El IOR, blanqueo de dinero y… Shakespeare

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La noticia de que el Banco de Italia estaba investigando al IOR, el banco vaticano, por operaciones sospechosas de blanqueo de dinero se ha desinflado en pocos días. Diego Contreras lo comenta en su blog La Iglesia en la prensa

La noticia ha dado la vuelta al mundo y ha provocado la antipática situación de emparejar en muchos titulares de prensa los conceptos “Vaticano” y “blanqueo de dinero”. Como se sabe, la justicia italiana está investigando al “Istituto per le Opere di Religione” (IOR), conocido popularmente como “el banco vaticano”, al que acusa de no haber observado las normas anti-blanqueo de dinero en dos transferencias, razón por la que ha bloqueado 23 millones de euros.

Lo que ha ocurrido, sin embargo, no tiene nada que ver con blanqueo de dinero. No hay ninguna cartera llena de billetes de procedencia dudosa que se ha “limpiado” pasando por las cuentas del IOR. En realidad, se ha tratado de una transferencia realizada entre cuentas corrientes del mismo IOR, sin intervención de terceros (a través de una de esas cuentas se paga, por ejemplo, a los empleados del hospital “Bambino Gesù”, de Roma, dependiente del Vaticano). Las cuentas tampoco están en ningún “paraíso fiscal”: la transferencia era del Credito Artigiano (Milán) a la JP Morgan (Frankfurt). El objetivo era la inversión en bonos del Estado alemán (la Santa Sede, como no “fabrica” nada, financia sus actividades en buena parte a través de inversiones, rentas, etc.).

El presidente del IOR, Ettore Gotti Tedeschi, afirma en la prensa italiana que se produjo un defecto formal que se podía haber resuelto con una simple llamada telefónica desde el Banco de Italia, con el que el IOR lleva diez meses trabajando codo con codo en estos temas. Alguien del Banco prefirió presentar esa información a la Fiscalía y crear el “caso”. Es sintomático que esto haya ocurrido cuando la “banca vaticana” lleva meses adaptando sus procedimientos a todos los estándares europeos de transparencia bancaria, objetivo prioritario para el que Benedicto XVI nombró hace un año a Gotti Tedeschi, quien aspira a incluir al Vaticano en la “lista blanca” de los países virtuosos en este campo para el mes de diciembre. Hoy la noticia ya se ha desinflado (no aparece en ninguna primera página de los principales periódicos italianos on line), pero queda la idea de un Vaticano mezclado en cosas turbias. Si no fuera un tema serio, todo el episodio recordaría la famosa comedia de Shakesperare Mucho ruido y pocas nueces.

El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, p. Federico Lombardi, ha enviado una carta al diario Financial Times en la que aclara algunas de las cuestiones relacionadas con este caso.

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