El cardenal Law explica su actuación en los casos de escándalos de sacerdotes

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Duración lectura: 2m. 59s.

El cardenal de Boston, Bernard Law, publicó el pasado 19 de mayo una carta a los fieles de su diócesis en la que responde a algunas acusaciones sobre la manera en que reaccionó ante escándalos de sacerdotes. Law volvió a manifestar su dolor por las actuaciones de algunos clérigos de su diócesis, y por lo inadecuado de algunas de las medidas adoptadas para tratar el problema.

Sin embargo, no acepta el modo en que los medios están presentando el caso. “Como resultado de las investigaciones -escribe-, muchos documentos son ya de dominio público. Pero con frecuencia parece que estos casos están siendo juzgados por la prensa mientras aún dura la investigación, en vez de esperar a que juzguen los tribunales, como debe ser. Ya que se han hecho públicos tan sólo algunos pasajes seleccionados de muchos de los documentos, quiero dar cuenta una vez más de mi gestión en estos casos”.

Bernard Law fue nombrado obispo de Boston en 1984. Ya entonces conoció algunos casos de abusos por parte de sacerdotes, que le llevaron a consultar a los expertos médicos. La conclusión fue que “debía tratar ese tipo de actuaciones como resultado de una patología psicológica”. Después de la experiencia de esos años, en 1993 se pusieron por escrito los criterios de actuación y la respuesta de la diócesis ante ese tipo de incidentes. Se creó un órgano consultivo que incluía a seglares de distintas orientaciones profesionales, que pudieran dar una visión más rica de estos problemas. El cardenal decidió, después de esas consultas, que los casos de abusos no fueran denunciados a las autoridades civiles por la Iglesia, aunque podrían serlo por las víctimas, con toda libertad. Se buscaba facilitar que los afectados informaran de sus casos, de modo que se pudieran atajar. Desde el comienzo de esta última crisis, “nuestra política es que cualquier acusación es remitida inmediatamente a la autoridad civil competente. Más aún, hemos facilitado los nombres de todos los sacerdotes aún en vida, contra los cuales se hayan realizado acusaciones creíbles por abuso sexual de menores”.

La prensa (ver servicio 58/02) ha acusado a Law de ocultar durante años el caso de Paul Shanley, y de haber movido a este sacerdote de parroquia en parroquia, permitiendo que siguiera en contacto con menores, sin apartarlo de su ministerio. Un informe de 1966 alertaba sobre el comportamiento de este sacerdote, acusado ante los tribunales por más de cien delitos de abuso de menores. El cardenal ha aclarado que conoció las acusaciones contra Shanley en 1993, y no en 1984, como algunos han afirmado. En cuanto llegó a su mesa este caso, se suspendieron las licencias para ejercer el sacerdocio a Paul Shanley, quien por entonces ya estaba fuera de Boston, a causa de una enfermedad. “Ojalá lo hubiera sabido en 1984; ojalá hubiera prestado atención al informe de 1966. Pero, en cualquier caso, sólo puede actuarse a partir de lo que se sabe”.

La diócesis de Boston está colaborando estrechamente con las autoridades judiciales, y el cardenal asegura que “con el paso del tiempo, nuevos datos harán necesaria nuevas explicaciones por parte de la archidiócesis”. De momento, la revisión de los programas contra estos delitos está centrada en la protección de los niños.

La Comisión nombrada por Law refleja, según el cardenal, el “papel reforzado de los laicos, cuya colaboración será de inapreciable ayuda a medida que avancemos”.