El mensaje de Benedicto XVI

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Duración lectura: 2m. 57s.

En la última jornada del VI Encuentro Mundial de las Familias celebrado en México, Benedicto XVI se dirigió a los participantes tras la conclusión del congreso teológico-pastoral.

El Encuentro siguió el sábado 17 de enero con una velada en la Basílica de Guadalupe. Después del rezo del rosario y el testimonio de familias de los cinco continentes se había pensado transmitir un mensaje grabado del Santo Padre. Sin embargo, una inesperada lluvia y el frío, hicieron aconsejable transmitirlo al día siguiente antes de la misa de clausura.

En ese mensaje, el Papa recordó que “el ambiente doméstico es una escuela de humanidad y de vida cristiana para todos sus miembros, con consecuencias beneficiosas para las personas, la Iglesia y la sociedad. […] La familia cristiana, viviendo la confianza y la obediencia filial a Dios, la fidelidad y la acogida generosa de los hijos, el cuidado de los más débiles y la prontitud para perdonar, se convierte en un Evangelio vivo, que todos pueden leer (cf. 2 Co 3,2), en signo de credibilidad quizás más persuasivo y capaz de interpelar al mundo de hoy”.

Benedicto XVI puntualizó que “la convivencia en el hogar, al mostrar que libertad y solidaridad se complementan, que el bien de cada uno ha de contar con el bien de los otros, que las exigencias de la estricta justicia han de estar abiertas a la comprensión y el perdón en aras de un bien común, es un don para las personas y una fuente de inspiración para la convivencia social. […] Además, la familia es también célula vital de la sociedad, el primer y decisivo recurso para su desarrollo, y tantas veces el último amparo de las personas a las que las estructuras establecidas no llegan a cubrir satisfactoriamente en sus necesidades”.

Precisamente por eso, la familia “tiene derecho a ser reconocida en su propia identidad y a no ser confundida con otras formas de convivencia […]”. Para lo cual “es necesario, por tanto, desarrollar una cultura y una política de la familia, que sean impulsadas también de manera organizada por las familias mismas”.

Lo que se aprende en el hogar

Al final de la misa, que fue seguida por el Papa a través de la televisión, el Santo Padre dirigió un mensaje en el que reivindicó los derechos inalienables de la institución familiar y dijo: “En este sentido, la familia fundada en el matrimonio indisoluble entre un hombre y una mujer expresa esta dimensión relacional, filial y comunitaria, y es el ámbito donde el hombre puede nacer con dignidad, crecer y desarrollarse de un modo integral”.

La educación en la libertad “se ve dificultada por un engañoso concepto de libertad, en el que el capricho y los impulsos subjetivos del individuo se exaltan hasta el punto de dejar encerrado a cada uno en la prisión del propio yo”. Para que la verdadera libertad se ejerza con responsabilidad y se convierta en don de sí mismo, “se necesita la cercanía y el amor característicos de la comunidad familiar. En el hogar es donde se aprende a vivir verdaderamente, a valorar la vida y la salud, la libertad y la paz, la justicia y la verdad, el trabajo, la concordia y el respeto”.

Por ultimo, Benedicto XVI anunció que el VII Encuentro Mundial de las Familias tendrá lugar el 2012 en Milán, con el tema: La familia, el trabajo y la fiesta”.

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares