¿“Derechos” de los animales o xenofobia?

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En Alemania, antes de sacrificar un animal para consumo humano, las regulaciones indican que es necesario sedarlo para aminorar su sufrimiento. La ley islámica, sin embargo, no lo contempla así, por lo que la nueva batalla de quienes se oponen a la inmigración musulmana se ha trasladado al campo de la alimentación.

Según informa Nina Niebergall en Deutsche Welle (DW), usuarios de las redes sociales han comenzado una campaña denominada Halal Challenge (Desafío Halal), en la que publican vídeos de sacrificios de animales según el rito islámico, para protestar contra lo que consideran una forma de crueldad: asestarles una cuchillada y dejarlos desangrarse, un procedimiento exigido para declarar que la carne es halal, es decir, “limpia”, apta para su consumo por el creyente musulmán.

La campaña ofrece las siguientes instrucciones a los usuarios: “Escribe carne de cerdo en #halalcounter, y fílmala. Luego postea el vídeo en tu muro de Facebook, en Instagram, en Youtube o dondequiera, y anima a tus contactos a que sean los próximos en participar”.

DW precisa, sin embargo, que “a pesar de lo que los organizadores dicen sobre los derechos de los animales, el Halal Challenge es una provocación que tiene por blanco a los musulmanes. Muchos simpatizantes no son conocidos por su activismo a favor de los animales, sino por su reputación como activistas de extrema derecha”. Dos de sus promotores, Melanie Dittmer y Dominik Roessler, militan activamente en los movimientos antiinmigrantes Bogida (de Bonn) y el conocido Pegida (iniciado en Dresde).

Mientras los primeros vídeos de la campaña ya están accesibles en la red, el hashtag #halalcounter ha estado por momentos en el top de los trending topics en Alemania. En cuanto a la página de Facebook de la campaña, ya alcanza los 4.200 seguidores.

Por su parte, las webs de cadenas de supermercados alemanas, como Rewe y Edeka, ya han recibido ataques por comercializar productos halal. “Las empresas han salido a defenderse. Edeka, por ejemplo, ha posteado que únicamente ‘unos pocos vendedores individuales’ producen sus alimentos cárnicos según los requisitos islámicos”.

En la vecina Austria, entretanto, los supermercados Spar han cedido a las presiones, luego de que usuarios de Internet denunciaran que la empresa es cómplice de maltrato animal. “Spar ha cerrado su sección de alimentos halal en su almacén de Viena debido a las acusaciones y a la encendida polémica generada en Facebook sobre este asunto”, declaró la compañía, que se ha ganado de paso las críticas de quienes aprecian su decisión como una rendición ante los xenófobos.

Según la agencia, los supermercados que ofrecen productos halal estarían experimentando un crecimiento de ventas por ese concepto, pues “en Alemania, más de 4 millones de musulmanes destinan anualmente 5.000 millones de euros a comprar alimentos”.

La certificación de un producto como halal iría más allá del modo en que ha sido llevado a cabo el sacrificio, señala DW. En un contexto ético-religioso, halal, como oposición a haram (lo prohibido), significa “bueno”, “permitido”, y eso implica que el animal no haya sido sometido a métodos de ganadería intensiva, que esté saludable, que los trabajadores hayan recibido un salario justo, y que se haya guardado el debido “respeto a la creación”.

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