Cuba espera ya a Benedicto XVI

Las autoridades se han declarado dispuestas a colaborar y favorecer los mejores resultados de esta visita

Se acaba de hacer público el programa oficial del viaje de Benedicto XVI, que, después de México, estará en Cuba del 26 al 28 de marzo. Con la visita del Papa a la vuelta de la esquina, la sede de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, en La Habana, ve aumentar su ajetreo día por día. Monseñor José Félix Pérez Riera, secretario adjunto de la institución, me pide imaginar “la cantidad de cuestionarios que estoy recibiendo”, por lo que prefiere contestar a mis preguntas en una llamada telefónica desde Madrid.

Me habla de la preparación de las comunidades católicas, que han culminado 2011 con la peregrinación de la imagen de la Virgen de la Caridad, Patrona de Cuba, a lo largo de la geografía insular. Es en ese marco que llega el Pontífice, como “Peregrino de la Caridad”.

“Estamos viviendo la expectativa gozosa de la visita del Vicario de Cristo, que siempre viene a confirmar en la fe a los miembros de la Iglesia Católica, y al mismo tiempo a anunciar el mensaje de salvación y a recibir a aquellos que no lo conocen, quienes, al escucharlo, pueden desear vivir de una manera más auténtica su fe. Presiento que será un gran acontecimiento”.

Los medios de comunicación han dado el anuncio oficial de la próxima visita del Papa, pero sin divulgar más mensajes

Para el éxito de la visita, la coordinación con las autoridades civiles es fundamental. En diciembre, el presidente Raúl Castro recibió a una delegación de la Santa Sede, presidida por el doctor Alberto Gasbarri, responsable de la organización de los viajes pontificios internacionales. Según un comunicado difundido por el Noticiero Nacional de la Televisión Cubana, el mandatario aseguró que el distinguido huésped “será recibido con afecto y respeto por todo el pueblo cubano”.

Ya está funcionando, explica Monseñor Félix, “una comisión central preparatoria, por las autoridades del gobierno y las de la Iglesia. Se está ocupando de los temas del transporte, de la logística, y la coordinación es muy positiva. Se nota que las autoridades están dispuestas a colaborar y favorecer los mejores resultados de esta visita”.

Desde Miami se están preparando viajes para grupos numerosos que quieren sumarse a la visita del Papa

También vendrán de Miami

―¿Se están difundiendo ya en los medios de prensa nacionales mensajes sobre el acontecimiento?

―Aún no; al menos no como quisiéramos. Hay algunos indicios, se ha hablado de las intenciones del Papa de venir a Cuba; se informó el anuncio oficial de la visita tanto en la prensa escrita, como en la radial y televisiva. Pero desde entonces no ha habido otro tipo de divulgación.

Ya ha trascendido el programa…

―Sí: el Santo Padre llega a Santiago de Cuba el 26 de marzo. Ese mismo día celebrará la Santa Misa en la Plaza Antonio Maceo, y al día siguiente visitará el Santuario de El Cobre, donde se encuentra la imagen hallada hace 400 años.

“Después vendrá a La Habana, donde se encontrará con el presidente Raúl Castro; en la noche tendrá una cena con los obispos, y el miércoles, en horas de la mañana, oficiará la misa en La Habana, en la Plaza José Martí. En la tarde regresará a Roma.”

Se conoce además que desde EE.UU., donde radica la mayor comunidad de cubanos residentes en el exterior, se están preparando paquetes de viaje que incluirán vuelo, hotel, comidas y traslados locales en autobuses, para quienes quieran sumarse a las celebraciones papales en la Isla. Monseñor Pérez Riera apunta que, en efecto, “son diversos grupos, que se han organizado a través de la diócesis de Miami, que desean venir a participar en la visita del Santo Padre. Nos lo han comunicado, y desde nuestra oficina percibimos que es un grupo numeroso”.

―¿Qué espera que se pueda derivar del viaje del Papa para el ámbito eclesial y para el proceso de diálogo abierto con el gobierno cubano desde 2010?

―Eclesialmente la visita del Papa contribuirá sin duda al fortalecimiento del papel evangelizador de la Iglesia, en esta clave de la caridad, del amor cristiano, del amor de los cubanos a la Virgen. En cuanto a las autoridades, siempre una visita de este tipo favorece una correlación con ellas.

“Las relaciones, ahora mismo, están orientadas a la preparación de la visita. Son cordiales y están marcadas por la comunicación recíproca, que me parece positiva”.

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