Continúa el éxodo de congregaciones episcopalianas hacia otras ramas de la Comunión Anglicana

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La crisis de la Comunión Anglicana respecto a la doctrina sobre homosexualidad está cristalizando con nuevos pasos y ramificaciones de la polémica, haciendo imposible una solución alternativa al cisma. El arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, que lucha inútilmente por lograr un consenso entre todas las posturas, y la Iglesia episcopaliana son los protagonistas del conflicto cuyo futuro parece menos halagüeño.
Desde que el arzobispo anglicano de Ruanda, Emmanuel Kolini, y el del Sudeste Asiático, Moses Tay, comenzasen en 2000 la Misión Anglicana en las Américas (AMIA por sus siglas en inglés) con la consagración de dos sacerdotes ex episcopalianos como obispos, entre 200 y 250 de 7.000 congregaciones han abandonado la Iglesia episcopaliana para acogerse a la jurisdicción de otras ramas anglicanas.

De ellas, unas 120 pertenecen a la AMIA. Unas 40 forman la Convocatoria de Anglicanos en Norteamérica (CANA), fundada el año pasado por el arzobispo nigeriano Peter Akinola, y cuya dirección corresponde a Martyn Minns, recientemente consagrado obispo por Akinola tras abandonar la rama episcopaliana. Hace unos días, el arzobispo de Kenia, Benjamin Nzimbi, anunció su plan de consagrar a otro antiguo episcopaliano el 30 de agosto, que tendrá la dirección sobre 35 congregaciones de EE.UU. Otros tres obispos foráneos (Uganda, Indias Orientales, Cono Sur) han acogido algunas congregaciones estadounidenses bajo su auspicio.

The Washington Post (17-06-2007) habla de una competición entre obispos extranjeros para consagrar obispos americanos y asumir la jurisdicción sobre las congregaciones descontentas con la posición que sobre homosexualidad mantiene la Iglesia episcopaliana, especialmente a raíz de la ordenación episcopal en 2003 de Gene Robison, de homosexualidad confesa y que vive con otro hombre. Martyn Minns dice que no se trata de lograr liderazgo, prestigio o donaciones, sino trabajar juntos para ayudar a los americanos que quieren ser fieles a las enseñanzas tradicionales de la Iglesia.

La respuesta del arzobispo de Canterbury ha sido excluir a Robinson y a Mynns del Congreso de Lambeth, que reúne a los obispos de la Comunión Anglicana cada diez años y cuya próxima edición será en 2008. Rowan Williams explica en Time (18-06-2007), donde ocupa la portada, que lo hace para no “correr el riesgo de que su asistencia llegase a ser el tema central del congreso”. Williams, que reconoce que la Comunión se encuentra “muy vulnerable y frágil, quizá más de lo que ha sido nunca”, tratará de llegar a un acuerdo de mínimos entre las diferentes partes en conflicto. Sin embargo, ni la jerarquía episcopaliana ni la de quienes se oponen a su forma de actuar parece dispuesta a ceder.

Y a partir del 30 de septiembre, fecha tope para cumplir las recomendaciones de Dar es Salaam (Tanzania) en febrero firmadas por todos los primados anglicanos, Williams tendrá que tomar decisiones. Los episcopalianos ya dijeron claramente que no cambiarán de postura, acusando a la Comunión de “colonialista” (ver Aceprensa 36/07). Lo que -reconoce Williams- le “dejó un poco desconcertado porque no lo veo como si los primados intentasen dictar condiciones, sino decir: mira, aquí hay un proyecto con el que pensamos que podríais trabajar”.

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