Continúa la persecución religiosa

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China

En un informe hecho público el mes pasado, Human Rights Watch afirma que “China sigue violando la libertad religiosa, aunque las peores formas de persecución -encarcelamiento por largo tiempo y violencia física- parecen haber disminuido”. Ahora, el régimen emplea sobre todo los mecanismos administrativos para controlar la práctica religiosa, que -señala el informe- ha experimentado un “fuerte incremento”. Pero el 8 de octubre fue detenido Mons. Su Zhimin, de 65 años, obispo católico que no pertenece a la Iglesia “patriótica”, bajo control del gobierno. Mons. Su ha sido detenido otras cinco veces y ha pasado veinte años de su vida en prisión. Esto parece un signo más de que el régimen sigue sin admitir la independencia de la Iglesia católica. En un libro blanco recién publicado, el gobierno se declara “dispuesto a mejorar las relaciones con el Vaticano”, pero con dos condiciones: que la Santa Sede retire el reconocimiento a Taiwán y que “no intervenga en los asuntos internos chinos con pretexto de la religión”. O sea, la postura de Pekín no ha cambiado.