Católicos ayudarán a sacerdotes ortodoxos rusos

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Duración lectura: 1m. 51s.

La Santa Sede respalda el proyecto del religioso Werenfried van Straaten, fundador de la organización caritativa “Ayuda a la Iglesia Necesitada”, quien ha lanzado una campaña para socorrer económicamente a seis mil sacerdotes (“popes”) de la Iglesia ortodoxa rusa.

La iniciativa ha sido presentada por el religioso holandés como una “muestra concreta” de solidaridad de los católicos con los ortodoxos, destinada a favorecer la reconciliación. El proyecto consiste en conseguir donativos para poder enviar una media de mil dólares al año a cada pope, la misma cantidad que piensan destinar a los sesenta sacerdotes católicos que ejercen su ministerio en Rusia. Actualmente muchos de los popes viven con veinte o treinta dólares al mes: una suma del todo insuficiente si se considera que la mayoría tiene familia a su cargo.

El fundador de Ayuda a la Iglesia Necesitada, organismo surgido al concluir la Segunda Guerra Mundial para socorrer a los católicos perseguidos en la Europa comunista, dijo en una rueda de prensa celebrada en Roma que la situación de los seis mil popes ortodoxos rusos es “desesperada, en un país que pasa hambre”. Se mostró muy preocupado por la situación en Rusia: “El caos es cada vez mayor, y con él la desilusión y desesperación de un pueblo, que se entregará a demagogos sin conciencia cuando vea que no tiene otra salida”.

Esta iniciativa de carácter caritativo fue aceptada por la Iglesia ortodoxa rusa, aunque ésta aclaró que no debe utilizarse para atraer a la Iglesia católica a los fieles rusos. Los ortodoxos consideran que Rusia pertenece a su “zona de influencia”.

Al ecumenismo estará dedicado un próximo documento del Papa, quizá una encíclica, que se encuentra en avanzada fase de elaboración. El texto, del que da noticia en su último número la revista 30 Giorni, será una especie de “carta magna” del camino ecuménico para los próximos años. Entre otros puntos, el documento señala que el ministerio del Papa no constituye un obstáculo para la unidad de los cristianos, sino que contribuye al diálogo para la búsqueda común de esa unidad.

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