Benedicto XVI viajará a Tierra Santa en mayo

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Roma. Benedicto XVI viajará a Tierra Santa en mayo, según confirmó el primer ministro de Israel, Ehud Olmert. Todavía no se sabe quién será para entonces primer ministro del país, pues las elecciones se acaban de celebrar y no se ha formado aún un nuevo gobierno. En todo caso, se anunció que será el presidente Shimon Peres quien acompañará al Pontífice durante su visita.

A la espera de que se haga público el programa oficial, todo parece indicar que el viaje del Papa se desarrollará del 8 al 15 de mayo y será similar al que realizó Juan Pablo II en el año 2000. Durante su estancia, Benedicto XVI visitará Jordania, donde entrará en la nueva mezquita dedicada al difunto rey Hussein. Irá también al monte Nebo, lugar desde el que Moisés contempló la Tierra Prometida. Después de su paso por Jerusalén, el Papa viajará a Nazareth y Belén, donde se entrevistará con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Abu Mazen, celebrará una misa al aire libre y visitará un campo de refugiados.

En Jerusalén el Papa pasará por los lugares santos cristianos y por el Muro de las Lamentaciones. Se da por segura también la visita al Yad Vashem, el museo del Holocausto, escenario de una de las tensiones más agudas entre Israel y la Santa Sede, pues en ese memorial se expone una fotografía de Pío XII en cuyo pie se le acusa de haber mantenido silencio durante la Shoa. Si la visita tiene lugar, querrá decir que ese espinoso problema se habrá superado.

Polémicas

El anuncio de la visita estuvo precedido por las polémicas suscitadas por las declaraciones negacionistas de Richard Williamson, uno de los cuatro obispos lefebvrianos a quien el Papa levantó la excomunión. En esa polémica intervinieron algunos factores de confusión y de tergiversación, llegando incluso a implicar al Papa por haber perdonado a ese obispo. Es llamativo, en este sentido, que todavía hoy algunos -como el premio Nobel Elie Wiesel- consideren que Williamson es un obispo “normal”, en plena unión con Roma y que por tanto el Papa es directamente responsable de sus declaraciones.

Esas tergiversaciones han permitido al Papa volver en varias ocasiones a subrayar el crimen contra Dios y la humanidad que supuso el Holocausto y lo inaceptable que resulta cualquier negación o reduccionismo de esa trágica realidad. Así se expresó en la audiencia general del 28 de enero y durante un encuentro con la conferencia de presidentes de las mayores organizaciones judías norteamericanas, que recibió en el Vaticano el pasado 12 de febrero.

En ese encuentro, el Papa hizo suya la oración de Juan Pablo II en la que manifestaba a Dios la profunda tristeza por el comportamiento de quienes a lo largo de la historia han causado sufrimiento a los hijos de Abraham. Algunos diarios titularon la noticia como “El Papa: pido perdón a los hebreos”, dando así a entender que se refería al caso Williamson.

La agenda del Papa

Naturalmente, un sano realismo invita a no olvidar que la delicada situación política en la zona podría dar lugar a que la visita a Tierra Santa se anulara. Y no solo por la conflictividad bélica, sino por la división interna existente en el seno tanto de Israel como de la Autoridad Palestina.

De llevarse efectivamente a cabo, no cabe duda de que las prioridades del Papa para embarcarse en este viaje no coinciden con las prioridades de la información periodística. Para Benedicto XVI visitar tierra Santa significa, en primer lugar, seguir las huellas terrenas de Jesús de Nazareth y poner su figura en primer plano; y también llamar la atención sobre la situación de los cristianos en Oriente Medio. Con su visita desea asimismo contribuir al diálogo entre las tres religiones monoteístas y favorecer que israelíes y palestinos vuelvan a la mesa de negociaciones.

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