Un nuevo tipo de sondeo para promover el debate público

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“¿Está usted a favor o en contra de la reforma sanitaria?” “¿Piensa que las tasas universitarias son demasiado altas o baratas?” La prensa publica a diario encuestas de este tipo que, en teoría, deberían reflejar las preferencias del público. Pero, en cuanto se profundiza un poco, se encuentran a menudo respuestas contradictorias. Pues lo más probable es que el público medio tenga una amplia ignorancia sobre las opciones para reformar la sanidad o financiar la educación. Para ir más allá de las respuestas automáticas, algunos medios periodísticos británicos van a experimentar un nuevo tipo de sondeo: se trata de recoger las preferencias de una muestra representativa del público, después de ponerle en condiciones de informarse sobre un tema controvertido.

Patrocinado por el diario The Independent y el Channel 4 de televisión, el experimento reunirá una muestra de 400 a 600 votantes británicos en los estudios de Granada Television en Manchester para informarse y debatir sobre un asunto controvertido durante un largo fin de semana. Los participantes -primero en pequeños grupos y luego todos juntos- leerán una síntesis de informes sobre el tema, escucharán a expertos, podrán preguntar a representantes políticos y de grupos de interés y debatirán entre ellos. Al final, se hará una encuesta y sus resultados se publicarán en esos dos medios de comunicación.

Asesora el proyecto James Fishkin, un profesor de ciencia política de la Universidad de Texas. Fue él quien lanzó esta idea, primero en un artículo publicado en Atlantic Monthly en 1988, y después en su libro Democracy and Deliberation. La diferencia con los típicos sondeos consiste en el cambio que se puede producir en la gente cuando delibera sobre un asunto. “Entonces son representativos de lo que el público pensaría si tuviera más oportunidades de pensar sobre un asunto”, afirma Fishkin. Según declara al International Herald Tribune, un sondeo de este tipo no es “predictivo” como los que nos dicen quién va a ganar una elección. Más bien muestra cómo enfoca los problemas el público y quizá cómo votaría.

Aún no se ha decidido qué tema se abordará en este sondeo que se realizará la primavera próxima. Según Fishkin, debe ser algún asunto controvertido que exija una decisión política, pero no una cuestión técnica. Por ejemplo, dice, la reforma de la justicia penal o la financiación de la enseñanza superior.

El sondeo está concebido como un modo de mejorar el procedimiento democrático. Se trata de seleccionar una muestra de ciudadanos tan poco informados y tan apáticos como el público medio, y ver lo que ocurre al proporcionarles una buena dosis de conocimiento e interés por un tema. También ayudará a que la prensa sea un mejor cauce para el debate público: “La televisión ha sido acusada de trivializar la política”, dice Michael Grade, director ejecutivo de Channel 4. “Pienso que este proyecto mostrará cómo puede contribuir a proporcionar un verdadero conocimiento de los problemas”.

Para cuidar la imparcialidad de las informaciones que se suministren a los participantes, se pedirá a los grupos de interés o partidos políticos que representan distintas ideas que designen a sus propios portavoces. El coste del sondeo se estima en 500.000 libras esterlinas.

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