Políticos con niños

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Algo insólito ocurrió en mayo de 2000, cuando Tony Blair y su esposa Cherie fueron padres por cuarta vez. El pequeño Leo fue el primer hijo nacido a un primer ministro británico en ejercicio desde 1849. Blair, que se instaló en Downing Street con casi 44 años y tuvo a Leo con 47, fue precursor de la actual saga de políticos británicos con hijos pequeños, empezando por los líderes de los tres grandes partidos nacionales.

El conservador David Cameron (44 años), hoy primer ministro, es padre de tres hijos que cuentan respectivamente 6 años, 4 años y 5 meses; tenía además otro, minusválido, que murió en 2009 con 6 años. El viceprimer ministro y presidente del Partido Liberal Demócrata, Nick Clegg (44 años), es padre de tres hijos de 9, 6 y 2 años. Ed Miliband (41), líder laborista, tiene dos hijos menores de 2 años.

En la coalición de gobierno hay otras figuras con similar situación familiar. George Osborne (39 años), ministro de Hacienda; Michael Gove (43), ministro de Educación; Steve Hilton (43), director de estrategia de Cameron, y Danny Alexander (38), secretario principal del Tesoro, tienen cada uno dos hijos menores de 10 años.

La experiencia familiar ha dado a estos políticos, según The Economist, mayor sensibilidad a la política social, también porque son padres activos, que procuran sacar tiempo para sus hijos (por ejemplo, a veces Clegg lleva a sus dos mayores al colegio). “Aun en el caso de la clase media acomodada, la paternidad hace experimentar los servicios públicos, desde hospitales a guarderías o bibliotecas. Aunque, en general, mantienen a sus hijos fuera del alcance de las cámaras, los tres líderes actuales de los partidos afirman conocer de primera mano la sanidad pública y las dificultades para compaginar trabajo y familia”.

Además, “el contacto diario con la inocencia tiene importancia”, dice el semanario. “Ser padre o madre puede hacer arrogante, pero también humilde. Todos los padres comprenden pronto que en la crianza de los niños hay mucho de improvisación, atemperada por el agotamiento. Los políticos con hijos aprenden que la ideología no es todo. Los líderes de la coalición usan escuelas primarias estatales. Pero como ha dicho en entrevistas para la prensa, Clegg (que, como Cameron, fue a un colegio privado) se reserva el derecho de enviar a sus chicos a una escuela secundaria de pago, alegando que es padre antes que político. Aunque los tres son liberales en lo social, la paternidad ha sacado a la luz un fondo de inquietudes conservadoras. A Cameron le preocupan la obscenidad de algunas letras de música pop y la línea ‘sexy’ de ropa infantil. Miliband dice que ahora, por primera vez en cien años, los padres temen que sus hijos estarán peor que ellos”.

Ante la mayor atención a las familias con hijos, algunos se quejan de que la coalición de gobierno tiene un tanto olvidados a los jóvenes. “Quizá -concede The Economist-, pero a fin de cuentas la paternidad juvenil es saludable para los gobernantes británicos. Con niños pequeños, el mundo resulta a la vez más amable y más frágil, y esencialmente optimista. En estos tiempos de austeridad, eso da firmeza”.

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