Se abre paso la necesidad de un cambio de rumbo en Gaza

El ataque de Israel contra la flotilla que se dirigía a Gaza ha favorecido que la comunidad internacional se decida finalmente a dar un giro en su hasta ahora condescendiente postura con el bloqueo.

El abordaje de la flota humanitaria llevado a cabo por Israel la semana pasada, con un saldo de nueve muertos, ha vuelto a poner en primer plano los problemas legales y éticos del bloqueo impuesto por Israel en Gaza desde el año 2007. Los activistas han pagado un precio muy caro pero parecen haber logrado que la comunidad internacional se decida finalmente a dar un giro en su hasta ahora condescendiente postura con el bloqueo.

En su reciente encuentro con Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina, Barack Obama ha dejado claro que el statu quo de Gaza es insostenible. El presidente americano ha señalado la necesidad de crear un modelo en el que se impida la llegada de armas pero no el acceso del resto de los productos también prohibidos por el bloqueo actual.

El comunicado de la Casa Blanca habla de aplicar una nueva estrategia con la que se quiere demostrar “el compromiso de Estados Unidos con los palestinos de Gaza, que merecen una vida mejor, mayores oportunidades y la posibilidad de tomar parte en la construcciçón de un Estado palestino independiente y viable junto con los que viven en Cisjordania”.

La situación ha llegado a tal extremo que las palabras de Obama con respecto a Hamas se han suavizado y distan mucho de aquellas que pronunciara en Israel en julio de 2008, todavía como candidato presidencial:”Si alguien tirara misiles sobre mi casa donde duermen cada noche mis dos hijas, haría todo lo que estuviera en mi poder para que eso terminara”.

Pero, no se trata ya solo de un problema moral sino de eficacia, afirman algunos medios internacionales. Dan Ephron, columnista de Newsweek, se pregunta si Israel está logrando sus objetivos con el bloqueo porque “la que está saliendo perjudicada es la clase media de Gaza que no tiene recursos ni infraestructuras suficientes para generar riqueza”. Israel alega razones de seguridad para no permitir el paso de cemento y fertilizantes, ambos usados en la fabricación de cohetes, pero grupos de derechos humanos denuncian que la lista de productos prohibidos incluye también algunos que son inocuos como especias, mermelada o chocolate.

“Los verdaderos beneficiados -según Ephron- son al final las mafias palestinas que gestionan lo múltiples túneles de contrabando que unen Israel y Egipto, a través de los cuales obtienen comida, gasolina y armas. Además, Hamas llena sus arcas con los honorarios que obtiene por el uso de los túneles y con esos ingresos extra refuerza su posición en la zona a expensas de los grupos más moderados, Fatah y la Autoridad Palestina”.

El International Herald Tribune también concluye que el bloqueo perjudica a los habitantes pacíficos de Gaza que no pueden reconstruir sus casas 18 meses después de haber sido destrozadas en la invasión israelí. Mientras esperan sin poder hacer nada comprueban que la maquinaria y materiales necesarios para trabajar van directos a las familias que son leales a Hamas.

Israel también bloquea a la ONU

En respuesta a un artículo publicado en El País por el filósofo francés Bernard-Henri Levy en el que afirmaba que el bloqueo concierne únicamente a las armas, la Directora Ejecutiva del comité Español de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA), Raquel Martí, escribe en una carta publicada en el mismo periódico que “con anterioridad al inicio del bloqueo, la media semanal de camiones con mercancías que entraban en Gaza era de 2.807, mientras que en la actualidad se permite únicamente la entrada de una media semanal de 500. Además Israel solo autoriza la entrada del 35% del combustible industrial requerido para el funcionamiento de la central electrica de Gaza, así como el 53% del gas necesario para cocinar.”

“Por otro lado -explica Raquel Martí- sólo se ha permitido introducir un volumen reducido de materiales de construcción a pesar de la masiva destrucción causada por el bombardeo israelí de hace ya más de un año. La prohibición de esntrada de material de construcción afecta igualmente a las Naciones Unidas y a las infraestructuras que destima a la población refugiada de Palestina”.

“Israel -continua Martí- está impidiendo cumplir con la voluntad expresada por la comunidad internacional de ayudar en la reconstrucción de la franja para lo que comprometió 4.500 millones de dólares. Como consecuencia, según las estadísticas de la ONU, más del 70% de la población padece inseguridad alimentaria, más del 40% está desempleada y el 80% depende de la ayuda internacional”.

Una ayuda humanitaria, que al final, afirma Tony Blair, actual Enviado Especial para Oriente Medio del Cuarteto (EEUU, UE, Rusia, ONU), “no es la solución porque lo que necesitamos es construir un sector privado legítimo como contrapeso de los grupos extremistas y eso pasa porque Gaza deje de depender de los túneles de contrabando y de la ayuda exterior”.

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